El corazón de Isabella latía con fuerza, y tuvo que tomar varias bocanadas de aire para calmarse. Desde que conocía a Jairo, él nunca le había hablado con ese tono. Era la primera vez que la hacía sentir miedo.
El carro se detuvo en el Hospital Central. Apenas bajó con Lucas en brazos, la ama de llaves de la familia Crespo apareció y le indicó a una de las sirvientas que lo tomara.
Isabella intentó seguirlos, pero la ama de llaves se lo impidió.
Era una mujer de unos cuarenta años que, por supuesto, sabía perfectamente quién era Isabella.
—Señorita Quintero, el señor espera que cumpla su promesa y no vuelva a contactar al niño Lucas en privado, y mucho menos a verlo.
Isabella frunció el ceño.
—Solo estoy preocupada por Lucas, quiero entrar a ver cómo está.
La ama de llaves negó con la cabeza.
—El señor dice que el niño Lucas ya no tiene ninguna relación con usted. Por favor, ahórrese su preocupación, él no la necesita.
Isabella suspiró.
—Entonces esperaré aquí. Le agradecería si después me informa cómo está Lucas, así podré irme tranquila.
La ama de llaves guardó silencio por un momento y luego asintió.
—Está bien.
No tuvo que esperar mucho. Al poco rato, la ama de llaves salió y le informó que la fiebre de Lucas había bajado considerablemente, que solo era un resfriado y que, después de un rato de observación, probablemente podría irse a casa al mediodía.
Al escuchar eso, Isabella se sintió aliviada.
Marcela se giró y le dedicó una leve sonrisa.
—Sí, ha pasado mucho tiempo.
Isabella se sentó frente a ella.
—Me sorprende mucho que quisiera verme.
Debido a que la muerte de Lilia Crespo estuvo ligada a ella, Marcela había volcado todo su odio en Isabella. La había insultado, había obligado a su hijo a divorciarse de ella e incluso había intentado atropellarla. Había cometido muchas locuras.
En ese momento, parecía tranquila, pero Isabella sabía que bajo esa calma debía esconderse una tormenta.
—En realidad, hay algo que quiero preguntarte —dijo Marcela, mirándola fijamente.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...