—Me parece bien.
—No dude en pedirlo.
—Está bien.
No creía tener ningún asunto en el que necesitara su ayuda. A menos que su vida fuera demasiado tranquila y quisiera buscar un poco de emociones fuertes.
El coche se detuvo afuera del complejo residencial y Chlóe ayudó a Isabella a sacar a Carlota del auto.
—Señorita Zúñiga, muchas gracias.
Chlóe sonrió.
—No hay de qué. De hecho, creo que tenemos algo de afinidad, podríamos ser amigas... bueno, es una lástima.
Lástima que no pudieran ser amigas.
Isabella entendió lo que Chlóe quería decir y estaba muy de acuerdo. Además, le gustaba mucho esa personalidad tan franca de ella. Si no fuera por Jairo, realmente podrían haber sido amigas.
No se dijeron adiós, pero ambas se despidieron amistosamente con la mano.
El día había sido de infarto. Al llegar a casa, Floriana ya había regresado y los Crespo también habían traído a Samuel de vuelta.
—¿A dónde fueron a jugar hoy? ¡Ni siquiera me llevaron! —reclamó Samuel enojado, con las manos en la cintura.
Isabella llevó a la dormida Carlota a la habitación, la tapó y luego salió para agarrar a Samuel de la oreja.
—¡Ay! ¡Suéltame!
Isabella no solo no lo soltó, sino que le dio un golpecito en la frente.
—¿No que ya reconociste a esa persona como papá y te fuiste a su casa? ¿Cómo tuviste el descaro de regresar a buscarme?
Samuel respondió enojado:
—¡Fue porque tú defendiste a ese Lucas y no me ayudaste a mí!
—No ser razonable y hacer berrinche, ¿eso es lo que te enseñé?
—¡Claro que no!
—¡Entonces parece que todavía no te das cuenta de tu error! ¡Flo, tráeme una chancla!
Floriana estaba en la cocina y respondió al instante:
—¡Ahorita voy!
Al oír que su mamá iba en serio, Samuel se apresuró a pedir clemencia.
—Claro que no. A él lo aprecio, pero a mamá la amo. Mi amor completo, todo mi amor es para ti.
El niño tenía la boca llena de azúcar. Isabella en realidad no estaba tan enojada, solo quería que él reconociera su error.
Se agachó para cargar a su hijo y le plantó un gran beso en la mejilla.
—Puedes quererlo, y también puedes amarlo, a mamá no le va a molestar.
—No quiero. —Samuel abrazó a Isabella por el cuello—. Si le doy parte de mi amor a otro y no todo a ti, no me lo perdonaría.
Al día siguiente hizo buen tiempo. Floriana se levantó, hizo un poco de yoga y luego encendió la computadora. Buscó una foto que tenía preparada en su álbum y la publicó.
No pasó mucho tiempo antes de que el asunto de ella y Rayan volviera a ser tendencia.
#Floriana y Rayan besándose#
#Floriana y Rayan infidelidad#
#Floriana la amante#
#La esposa de Rayan sigue en cuarentena postparto#
Las tendencias subían una tras otra; en menos de una hora, todo internet había estallado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...