Isabella sacó su teléfono de inmediato para llamar a Víctor, pero antes de que la llamada conectara, la mujer tomó a Enzo de la mano y caminó apresuradamente hacia la calle, buscando desesperadamente detener un taxi.
—Lorena, por favor, no te alteres. Vas a asustar al niño —dijo Isabella, sabiendo que lo único que le importaría a la mujer era el bienestar de su hijo.
Y funcionó. Al escuchar eso, la mujer miró inmediatamente a Enzo, quien ya tenía el rostro bañado en lágrimas. Con el corazón roto, se agachó y lo abrazó con fuerza.
—Te asusté, ¿verdad, mi amor? Perdóname, no tengas miedo. Mamá solo quiere llevarte a un lugar.
Enzo negó frenéticamente con la cabeza.
—No me vuelvas a dejar, mamá.
—Mamá... no tuvo otra opción, chiquito.
—¡Mamá! ¡Vámonos a casa, quiero ir a casa!
La mujer rompió a llorar. Quería decirle que sí con toda su alma, pero sabía que no podía hacerlo, y no tenía el valor de engañar a su propio hijo.
Isabella dio un paso al frente.
—Víctor te ha estado buscando por todas partes. Sin importar el daño que te haya hecho en el pasado, ahora mismo necesitas su ayuda. Hazlo por Enzo.
La mujer negó con la cabeza rotundamente.
—No puedo confiar en él.
—¿Por qué no?
—¡Porque todo este tiempo me estuvo mintiendo!
—¿Mintiendo sobre qué?
—¡Me prometió que le daría a mi hijo el lugar legítimo que le corresponde en la familia Crespo, y no cumplió!
Isabella no entendió bien a qué se refería con lugar legítimo.
—Víctor está dispuesto a asumir su responsabilidad. Deberías darle la oportunidad de arreglar las cosas.
La mujer siguió negando con la cabeza y, en ese instante, logró detener un taxi. Abrió la puerta y empujó a su hijo hacia adentro.
—¡Lorena, estás demasiado débil! ¡No vas a poder cuidar de Enzo tú sola!
—Me aseguraré de que mi hijo vuelva con ustedes, los Crespo.
—¿Entonces a dónde te lo llevas ahora?
La mujer desvió la mirada, evadiendo la pregunta, y le exigió al taxista que arrancara.
—Como sea, gracias. Tú no eres como el resto de los Crespo. Eres una buena persona.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...