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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 719

El desayuno fue comida para llevar, pero Víctor le mintió a Carlota diciendo que lo había cocinado él. Carlota probó un bocado y levantó el pulgar.

—Señor, es usted increíble. Mi mamá no sabe hacer un desayuno tan rico; cada vez que hace sopa le queda aguada o se le quema.

Víctor no sintió ni pizca de culpa.

—Por supuesto, a la gente inteligente todo le sale bien a la primera.

—Señor, ¿está diciendo que usted es inteligente y mi mamá es tonta?

—¿Tú qué crees?

Carlota negó con la cabeza, en desacuerdo.

—Mi mamá es inteligente y usted también.

Víctor le revolvió el cabello a la niña. ¿Cómo podía haber una niña tan obediente y adorable? Era un angelito.

—¡Señor, coma usted también!

Carlota empujó otro tazón de sopa hacia Víctor, tomó una cucharada, la sopló un par de veces y se la llevó a la boca. Víctor, sintiéndose halagado, se apresuró a comer, pero se quemó.

La niña quería seguir dándole de comer, pero Víctor se negó rápidamente. No podía con tanta atención.

—Señor, usted es el que más me cae bien —dijo Carlota abrazándolo por el cuello y dándole un gran beso en la mejilla izquierda—. Y yo también le caigo bien, ¿verdad?

Víctor hizo una mueca, sintiendo que era demasiado empalagoso. Pero la niña lo miraba con tanta esperanza que no quiso ser aguafiestas.

—Más o menos.

Carlota soltó una risita.

—Ya sabía que le caía bien.

Víctor quiso que Carlota volviera a su asiento para comer bien, pero ella no le soltaba el cuello.

—Señor, hoy hace muy buen clima.

Al ver la sonrisa pícara de la niña, Víctor supo que lo de hace un momento había sido pura adulación para prepararlo.

—¿Qué quieres?

—Es que quedé con Samuel para ir a jugar al parque...

—¿Y?

—Lléveme al parque, por favor.

Víctor se puso ropa deportiva y salió de la habitación con pereza.

—Es ley de vida que los hombres esperen a las mujeres. ¿Qué importa si llegamos tarde?

—Lo que dice no está bien. Sea niño o niña, llegar tarde es incorrecto —dijo Carlota muy seria.

Víctor reflexionó un momento.

—He tenido muchas novias, ¿por qué a todas les encantaba llegar tarde?

—Mi mamá usó una frase para describir a sus novias.

—¿Qué frase?

—Creo que dijo: «Dios los cría y ellos se juntan».

Víctor lo pensó un momento y cuando entendió, su cara se oscureció. Esa frase era un insulto para él también.

Al llegar al parque acordado, Samuel y Lucas ya estaban allí. Los dos hermanos estaban jugando en los columpios y, al ver llegar a Carlota, Samuel corrió hacia ella.

—¡Hermanita!

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