Después de acostar a Carlota, Víctor regresó a la recámara y vio que Floriana ya se había puesto la pijama y estaba recargada en la cabecera, examinando una piedrita que tenía en la mano.
Víctor, con solo pensar que ella ya era su esposa y que podía aprovecharse de la situación, sentía que el cuerpo le exigía acción; se moría por lanzarse sobre ella y besarla. Pero Floriana ya había tenido suficiente con el ajetreo de la tarde; le dolía la cintura, así que trataba de esquivarlo y manotearle para que se estuviera quieto.
Víctor no buscaba forzosamente llegar a más, solo quería besarla y molestarla un rato; incluso que ella le diera un par de golpes lo ponía de buenas.
—¿De dónde sacaste eso? —preguntó Víctor quitándose la ropa y señalando la piedrita.
—De tu coche. Carlota la encontró en el asiento de atrás e insistió en guardármela en la bolsa; la saqué ahorita que colgué la ropa. —Floriana levantó la piedrita—. Pero ¿qué hace esto en tu coche?
Víctor se interesó de inmediato, sacó su celular y le mostró unas fotos a Floriana.
La primera foto dejó a Floriana con la boca abierta: Víctor estaba colgado de una pared de roca, a decenas de metros de altura, con apenas una cuerda delgada sujetándolo. Desde ese ángulo, daba la terrorífica impresión de que podía caerse en cualquier momento.
—¿Tú... fuiste a escalar?
—Estuve escalando al aire libre estos últimos diez días.
Floriana entrecerró los ojos. Con razón nadie podía contactarlo, ni siquiera los que no tenía bloqueados; se había largado al monte. Ahora todo tenía sentido.
—Eso es escalada libre, ¿no? Es muy peligroso.
—No es peligroso si tienes buena técnica —respondió Víctor restándole importancia.
Floriana volvió a mirar a Víctor, que ya se había quitado la camisa, revelando unos músculos firmes. Su cuerpo denotaba fuerza, pero no de esa musculatura inflada de gimnasio; tenía hombros anchos y cintura estrecha, muy buena figura.
—¿Así que te gusta escalar?
—Sí, cuando vivía fuera iba seguido a escalar a diferentes lugares. Pero al regresar, supongo que entre tantas broncas, dejé de ir y perdí el interés. Esta vez lo intenté de nuevo y me di cuenta de que me sigue gustando. Decidí que, de ahora en adelante, iré a escalar siempre que tenga tiempo.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...