—¿Mejor qué?
—Si tú lo superas, yo también lo superaré.
El rostro de Romeo se ensombreció y la empujó de encima de él bruscamente.
—Más te vale recordar esas palabras.
Tras decir esto, se levantó y se dirigió al baño.
Martina cayó de espaldas sobre la cama, sintiendo un gran vacío. Él era el exnovio y prometido que no podía olvidar, y también el hombre que la había mantenido económicamente durante tres años. Se había encargado de ocupar muchos roles importantes en la vida de ella, solo para empujarla lejos una y otra vez.
Pero la verdad es que ya no le importaba tanto. Estaba cansada, fastidiada, y sentía que era mejor dejar las cosas así.
—Hoy tienes que empezar a prepararte para la boda de mañana, así que no te molestaré más. Pero, ¿podemos comer juntos al mediodía? —preguntó ella, apoyada en la puerta del baño.
La persona adentro no contestó; no se sabía si no la había escuchado o simplemente no quería responder.
Después de un buen rato, Romeo salió envuelto en una bata, y ella volvió a preguntarle.
—Al mediodía iré a comer a la casa de la familia Palacios para arreglar los asuntos de mañana.
—¿Eh? ¡Si la boda es mañana! ¿Apenas hoy van a planearlo?
Martina parpadeó sorprendida. ¿De verdad les daría tiempo?
—No te metas en lo que no te importa.
Martina agitó las manos rápidamente para aclarar que no se estaba metiendo. Sin embargo, al darle vueltas al asunto, se le ocurrió algo divertido.
—Pensándolo bien, yo también debería ir a comer a casa.
Al mediodía, Martina llegó a la residencia de la familia Palacios cargando unas cosas. La empleada doméstica la reconoció de inmediato, cerró la puerta de prisa y fue adentro a llamar a Elsa.
En cuanto Elsa la vio, su rostro mostró una evidente expresión de recelo.
—¿A qué vienes?
Mientras hablaba, lanzó una mirada hacia el interior de la casa. Romeo acababa de llegar y Martina apareció justo después. Si decía que no venía a causar problemas, nadie le creería.
Martina levantó las cosas que traía en las manos.
—Mi hermana se casa mañana; como su hermana mayor, por supuesto que vine a traerle algunos regalos.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...