—¡Vanesa! ¿Qué te pasa? ¿Por qué le pegas? —Cristina, al ver esto, se puso pálida de rabia y agarró la muñeca de Vanesa de inmediato.
»En el estudio no se te nota lo venenosa que eres. ¿No le estás viendo la cara a Erika? ¡Se siente mal! ¡Eres una abusiva!
Vanesa volteó hacia Cristina echando chispas por los ojos, y respondió apretando los dientes:
—Le partí la madre porque quise. ¿Y? ¿Qué vas a hacer al respecto?
Acto seguido, Vanesa soltó una burla sarcástica:
—Ay, no me había fijado que la que estaba aquí era Cristina, la que a duras penas terminó la prepa. ¿Qué onda? Llevas años y sigues de achichincle. ¿No te da pena?
—¡A ti qué te importa! ¡Pero no se te olvide que los oficiales de policía están en aquel cuarto! —le recordó Cristina sin titubear.
Vanesa soltó un bufido despectivo y dio un tirón para zafarse del agarre de Cristina, lanzándole una advertencia:
—Estúpida metiche, espérate a que hunda a Erika en la cárcel. Cuando acabe con ella, sigues tú.
Sobándose la muñeca, Vanesa volvió a clavar la mirada en Erika y le dijo, marcando cada sílaba:
—Erika, si te atreves a decirle a la policía que te toqué un pelo, me voy a asegurar de que tu perrita faldera también pague los millones que vale ese equipo.
Mientras lo decía, levantó la barbilla en dirección a Lorena, como dejándole claro el mensaje: con Lorena apoyándola y Valerio detrás de ella, no estaba jugando.
—¡Bruja del...! —Cristina ya estaba cegada por el coraje; levantó la mano dispuesta a regresarle la cachetada, pero Erika le sujetó la muñeca con fuerza.
Al ver a Erika con la mirada perdida y la cara demacrada, Cristina bajó el brazo y regresó a su lado, sintiendo una punzada de dolor.
—Porque... estoy embarazada y tenía miedo de que les hicieran daño.
Su voz temblaba y tenía un nudo en la garganta. Era imposible saber si lo que sentía era tristeza pura o una profunda impotencia. Al mismo tiempo, dos lágrimas le escurrieron por las mejillas sin que pudiera controlarlo.
En el pasado, si Vanesa o Lorena se hubieran atrevido a insultarla de esa manera, ella no se habría quedado callada ni un segundo. Mucho menos si llegaban a los golpes; Erika habría sido capaz de dar su vida con tal de defenderse.
Por su parte, Cristina se quedó paralizada en el instante en que escuchó hablar en plural. ¡La boca se le abrió formando una perfecta O de asombro!
Ella siempre había pensado que Erika simplemente prefería la ropa holgada y jamás imaginó que estuviera ocultando un embarazo. Jamás se le pasó por la cabeza que estuviera esperando familia, y a juzgar por sus palabras, ¡parecía que era más de un bebé!
Analizando ahora todo lo que Lorena y Vanesa habían estado diciendo, las cosas empezaban a tener sentido en su cabeza.

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