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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 144

Erika se tragó la frustración y no dijo una palabra más.

Todos en la sala guardaban silencio; los implicados esperaban tensos, sin saber qué iba a pasar.

Para cuando llegaron los oficiales, Vanesa parecía haber perdido por completo la cordura.

Estaba derrumbada en el suelo, apoyada sobre sus palmas, con la mirada vacía.

Los oficiales turnaron sus interrogatorios, tomando notas estrictas de las declaraciones del sujeto y de Vanesa.

Al terminar el protocolo básico, procedieron a escoltarlos hacia la puerta.

Erika veía toda la escena sintiéndose inconforme.

¿Y ya? ¿Así iba a quedar la cosa?

¿Tantos problemas iban a terminar de esta manera?

Aunque le diera el beneficio de la duda a las modelos sobre si armaron o no el pleito a propósito, jamás se tragaría el cuento de que Lorena no tenía las manos metidas en todo esto.

Sabía que le faltaban pruebas, pero la impaciencia la estaba consumiendo.

Justo cuando los oficiales estaban a punto de cruzar la puerta con el sujeto y Vanesa.

Erika se adelantó rápido a bloquearles el paso. Señalando a Vanesa, les preguntó con cortesía:

—Oficiales, ¿puedo cruzar un par de palabras con ella?

Antes de que los oficiales pudieran contestar, Vanesa fulminó a Erika con la mirada y le soltó con desprecio:

—No tengo nada que platicar contigo. A fin de cuentas, todo es culpa tuya por traer mala suerte. Si nunca hubieras pisado Estudio Lumina, ¡yo no estaría en esta situación!

Dicho eso, Vanesa miró a los oficiales y, con un tono frío y carente de emoción, añadió:

—Vámonos, oficial. No quiero cruzar palabra con esta mujer.

Erika hizo el intento de acercarse otra vez a Vanesa para decir algo, pero el oficial le cerró el paso.

—Señorita Milán, hasta aquí, por favor.

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