Al ver que Erika dudaba, Leonardo notó que ella dirigía la mirada hacia su propio vientre.
Supuso que su preocupación se debía a su estado actual.
Por ello, Leonardo se apresuró a añadir:
—Puedo esperar. Te contrataré cuando nazca tu bebé, y te aseguro que el sueldo será mucho mayor que el del mercado. Solo que te veo con un porte de familia acomodada, e incluso cuentas con una niñera. Así que no sé si este trabajo cumpla con tus expectativas.
Al ver su sinceridad, Erika decidió ir directo al grano:
—Señor Romero, no se burle de mí. No vengo de ninguna familia adinerada. Por supuesto que me encantaría el trabajo, pero me temo que no podré dedicarle tiempo hasta que los niños entren a la escuela. Yo... no tengo a nadie que me ayude a cuidarlos.
Leonardo le restó importancia con un ademán.
—Eso es lo de menos. Si no le haces el feo a mi pequeño estudio, deja que yo me encargue del resto.
Y antes de que ella respondiera, agregó con rapidez:
—No sabes la falta que me hace alguien como tú, ha sido un milagro encontrarte. Desde que abrí el estudio ha sido muy fácil conseguir fotógrafos digitales, pero casi nadie sabe usar estas cámaras analógicas. He entrevistado a muchísima gente y ninguno me convence. De verdad necesito a una fotógrafa con tu talento.
Erika sintió que el corazón le latía de emoción. No le quedaba mucho dinero.
Ella llevaba un registro muy cuidadoso, en una libreta, de cada peso que Adrián había gastado en ayudarla.
En su situación actual, Adrián definitivamente no aceptaría que le devolviera el dinero.
Y cuando los bebés nacieran, pagarle su deuda y mantener a los niños con lo que le sobrara iba a ser extremadamente difícil.
Por eso, conseguir un trabajo era crucial para ella.
Pero Erika tenía otro motivo de duda.
Este estudio estaba ubicado en la zona más exclusiva y concurrida de Solara.
O, mejor dicho, quedaba peligrosamente cerca de Grupo Ramírez.
Tal vez notando la indecisión en su rostro, Leonardo insistió:
—Sé que tienes pasión por el arte y de verdad espero que no me rechaces. Además, tú pones la cifra, ¿cuánto quieres ganar?


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