—¡No manches! ¡Están más hermosos que en las fotos y los videos!
—¡Me encantan! Esto es mil veces mejor que seguir a cualquier artista. Miren nada más cómo caminan, esos cachetitos tan preciosos... ¡Siento que me voy a derretir!
—¡Sí, sí, sí! Me dan unas ganas locas de ir a apretarles esos cachetes.
—Pues yo soy diferente, a mí me dan ganas de hacerles berrinche hasta que lloren para luego abrazarlos y consolarlos, jaja.
Los gritos de emoción resonaban por todo el pasillo.
Los fans seguían platicando maravillados mientras se acercaban a los niños para llenarlos de peluches, chocolates y otros regalitos que traían en los brazos.
El asistente que iba junto a ellos soltó una sonrisa de resignación y de inmediato se unió al resto del equipo para hacer una barrera y contener a la multitud.
A pesar de quedar bloqueados, los fans se quedaron ahí, gritando emocionados como si estuvieran frente a estrellas de rock, demostrándoles todo su cariño a los tres chiquitos.
—¡Club Caramelo! Llevan días sin subir video, ¡hasta se me fue el hambre de la angustia!
—¡Club Caramelo! ¿Van a subir un video nuevo hoy en la noche?
—¡Club Caramelo! ¿Por qué se quedaron tanto tiempo fuera del país? ¿Fueron a grabar una película o algún comercial de productos?
Las preguntas se amontonaban una tras otra.
Al ver que la lluvia de preguntas no paraba, el mánager sonrió y respondió en voz alta:
—Hoy en la noche tendremos una transmisión en vivo. Este en vivo será exclusivamente para contestar todas las dudas de nuestros fans más leales. ¡No se lo pierdan, a las ocho en punto!
Apenas terminó de hablar el mánager, alguien en la multitud soltó un grito de asombro:


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