En todo el camino, Erika no tuvo la menor idea de qué decir y, además, estaba preocupada de que Adrián soltara algún comentario incómodo en cualquier momento.
Así que mejor inventó la excusa de que estaba agotada por el vuelo internacional y que quería cerrar los ojos un rato.
Quizás realmente estaba muy cansada, porque lo que empezó como un engaño terminó en un sueño profundo.
Solo reaccionó hasta que escuchó la voz de Adrián llamándola. Abrió los ojos despacio y lo primero que notó fue que traía una cobija delgada encima.
—Perdóname, de verdad creo que no descansé bien en el avión.
—Te veías tan a gusto durmiendo que no quería despertarte, pero me habías comentado que tenías compromisos en la noche. Todavía no dan las siete, falta una hora para la transmisión. ¿Quieres que vayamos a comer algo? —preguntó Adrián con un tono muy amable, sin soltar el volante.
Erika se talló los ojos y contestó:
—Ya no alcanzo. Ya sabes cómo es esto, no soy yo la que va a salir en cámara y todavía no hemos revisado los detalles de lo que van a decir. Me da pendiente que se vaya a hacer un relajo.
—¿Cómo que no vas a comer? Ni loco. Espérame aquí en el coche —dijo Adrián y, antes de que Erika pudiera responderle, se bajó del vehículo.
Erika volteó a ver por la ventana. Estaban muy cerca del estudio de Leonardo y el coche estaba estacionado en la calle.
Vio a Adrián cruzando a toda prisa en dirección a un local de comida rápida.
Mientras lo veía alejarse, una extraña sensación de agobio se instaló en el pecho de Erika.
Aunque siempre había intentado rechazar, de forma sutil y silenciosa, todas las atenciones que Adrián tenía con ella, era evidente que no estaba funcionando.
Cualquier adulto habría captado el mensaje de rechazo, pero él parecía seguir empeñado en esperar en silencio.
Si la situación seguía así, lo único que iba a lograr era echar a perder su vida entera.
Y ella, como su amiga, no se sentía con el corazón para dejar que eso pasara.
Sería mejor que...
Erika sacó su celular. Apenas abrió la red social y notó que, ese mismo día en el aeropuerto, sus hijos se habían vuelto tendencia y estaban en el primer puesto de popularidad. Ver las caritas tan preciosas de sus niños la hizo sonreír con pura ternura.
Abrió las fotos para guardarlas una por una en su galería y luego regresó a la página de inicio.


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