—Eri, ¿tienes planes para este fin de semana? Me gustaría invitarte a comer.
Erika detuvo sus manos por un segundo; su sexto sentido se lo advertía.
Una invitación tan formal de Adrián significaba que seguro quería decirle algo importante.
Erika respondió con naturalidad:
—Mmm... mañana no tengo nada de trabajo, lo platico con Leonardo y te mando un mensaje.
Dicho esto, fingió que no pasaba nada y volvió a tomar los cubiertos.
Por el rabillo del ojo, notó que Adrián se había quedado desconcertado con la última parte de su respuesta.
Pero Erika quería esperar a que él preguntara, a que cuestionara por qué tenía que consultarlo con Leonardo para una simple comida.
Efectivamente, Adrián rompió el silencio:
—Eri... si no es nada del trabajo y es fin de semana, ¿qué tienes que platicar con él para ir a comer?
Erika estaba esperando justo esa pregunta, así que aprovechó para decirle:
—Bueno... hoy vine con mucha prisa y me quedé platicando un buen rato con tu mamá, así que no tuve tiempo de decirles a ti y a Marti... ¿Ya checaron las tendencias en redes sociales?
El rostro de Adrián se ensombreció de inmediato y su estado de ánimo decayó por completo.
Enseguida, se esforzó por fingir que todo estaba bien y respondió con tono suave:
—Sí, las vi. ¿Ustedes dos...?
—Adrián, deséame suerte. Leonardo y yo ya estamos juntos. Quería venir a decirles hoy, pero Marti se fue temprano. ¿No iban a ir a mi casa en la noche? Pensaba contarles a los dos entonces. Pero ya que sacaste el tema...

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón