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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 519

—¡Ya basta!

Erika cortó su confesión con un grito helado y, juntando todas sus fuerzas, lo empujó por el pecho. Bajó la mirada, incapaz de seguir viendo esos ojos desesperados.

—¡Valerio, ya basta de tu teatrito! ¡¿Acaso ya se te olvidó lo que te dije aquel día en el hospital?! ¡Ese día en el que me arrastraste para matar a mis bebés!

Mientras las palabras cargadas de bilis salían de su boca, Erika retrocedió trastabillando, con el rostro pálido y el alma hecha pedazos.

—Erika, por favor, solo escúchame. Sobre eso, déjame explicarte...

Valerio dio un paso hacia ella, pero en ese mismo segundo, el tacón de Erika pisó al vacío. Su cuerpo se fue directo hacia el abismo de las escaleras.

—¡Cuidado!

En una fracción de segundo, Valerio se aferró al barandal con una mano y con la otra atrapó la cintura de Erika. La pegó a su pecho como un escudo de acero y, en un acto reflejo sobrehumano, giró su cuerpo y aterrizó un par de escalones más abajo para amortiguar la caída de ella con su propio cuerpo.

El corazón de Erika dio un vuelco brutal. Un sudor frío le recorrió la espalda. Cuando por fin recuperó el aliento, notó que ambos estaban en tierra firme sobre los peldaños.

—Suéltame —siseó ella, empujando los brazos de Valerio en un intento por liberarse de ese agarre asfixiante.

Pero, en ese forcejeo, el empujón desestabilizó a Valerio, quien aún estaba en una postura precaria cargando todo el peso de ella. Su zapato resbaló por el filo del escalón.

Las luces del sensor de movimiento parpadearon, y en cámara lenta, Erika vio con horror cómo el enorme cuerpo de Valerio caía de espaldas, rodando por los peldaños hasta estrellarse contra el descanso del piso inferior. Y ahí se quedó, completamente inmóvil.

—¡¿Valerio...?! ¡¡Valerio!!

Las manos de Erika empezaron a temblar violentamente, y su voz salió rota, como un gemido de terror puro.

Se arrancó los tacones y bajó corriendo, descalza, saltando los escalones de dos en dos. Cayó de rodillas junto a él y le sacudió el hombro con desesperación.

—Va... Valerio. ¡Valerio, reacciona!

Él yacía bocarriba, con los ojos cerrados a piedra. Por más que ella le gritaba en la cara, él ni se inmutaba.

Capítulo 519 1

Capítulo 519 2

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