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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1206

Julieta quedó instalada poco después de llegar al hospital.

Era la única embarazada en todo aquel piso y el personal médico se turnaba para atenderla las veinticuatro horas.

Últimamente pasaba muchas noches sin poder dormir y Héctor se quedaba despierto con ella.

Esa noche logró conciliar el sueño, pero tuvo una pesadilla.

En el sueño, el embarazo la había dejado hinchada y demacrada.

Héctor la miraba con desprecio.

Se despertó de golpe.

Sin embargo, al abrir los ojos, se encontró con su mirada tierna.

Héctor le acarició la cabeza y preguntó, preocupado:

—¿Qué pasó? ¿Tuviste una pesadilla?

Su voz familiar sonaba junto a ella, pero las imágenes del sueño todavía no desaparecían.

Al ver que solo lo miraba, Héctor le tomó la mano.

—¿Te sientes mal?

Julieta soltó el aire.

—Quiero ir al baño.

Él se levantó primero y después la ayudó a incorporarse.

El vientre ya le había crecido mucho y le costaba moverse.

Héctor la sostuvo por la cintura durante todo el trayecto y, una vez en el baño, también la ayudó con la ropa.

Al principio, a Julieta le incomodaba recibir ese tipo de ayuda. Ahora ya la aceptaba.

Después de que se lavó las manos, Héctor la acompañó de vuelta a la cama.

Se acostó junto a ella, apoyó suavemente una mano en su vientre y le besó la frente.

—Aguanta un poquito más. Ya falta poco para que nazca.

—Héctor.

—¿Qué pasa?

Ella preguntó de pronto:

—Cuando nació Sofía, ¿también estuviste conmigo así?

Él le apretó ligeramente la mano.

—¿Por qué lo preguntas?

—Solo quería saber.

Héctor no respondió y Julieta tampoco insistió.

Ese día, Jairo la llamó.

Julieta preguntó:

—¿Mariana y tú van a venir?

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