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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1208

Jimena y Mauricio también se turnaron para cargar a Tadeo.

Julieta estaba tan agotada que ya dormía profundamente.

Entre sueños, comenzaron a surgir recuerdos en su mente.

Se mezclaban y volvían una y otra vez, hasta que el llanto lejano de un bebé la despertó por completo.

La enfermera acababa de terminar de asearla.

Sofía estaba junto a la cama y sonrió en cuanto la vio abrir los ojos.

—¡Mamá, ya despertaste!

Julieta volteó hacia ella.

Sofía llamó hacia la habitación de al lado:

—¡Papá, mamá ya despertó!

Héctor entró con Tadeo en brazos. Celeste venía detrás.

Julieta quiso incorporarse y la enfermera elevó el respaldo de la cama para que estuviera más cómoda.

—Déjame ver al bebé.

Héctor se lo entregó.

—Tiene hambre. Intentamos darle fórmula, pero casi no quiso tomar.

Julieta recibió a Tadeo y comenzó a amamantarlo.

En cuanto pudo comer, se quedó tranquilo.

Celeste tomó a Sofía de la mano.

—Vamos a dejar que Tadeo coma. Esperaremos afuera un rato.

—Está bien.

Después de que salieron, la enfermera también se retiró.

Solo quedaron Julieta, Héctor y Tadeo.

Julieta miró a Tadeo entre sus brazos y sintió una ternura inmensa.

Le acarició suavemente la mejilla.

Héctor comentó con una sonrisa:

—Ahora sí está comiendo a gusto.

Julieta levantó la mirada y se encontró con sus ojos llenos de cariño.

Él preguntó:

—¿Qué pasa?

—Nada.

Héctor siguió observándola.

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