Moisés y Elian no perdieron detalle de la actitud de Federico.
Les parecía que su amigo estaba actuando como un adolescente enamorado por primera vez.
A Moisés aquello le parecía de lo más curioso.
Pero Elian lo tenía muy claro: Federico había caído redondito a los pies de Jimena.
El día que dieron de alta a Jimena, se toparon en el elevador con Regina, quien iba a su sesión de quimioterapia.
En tan solo unos cuantos días, Regina había perdido todo el color de la cara y desprendía una evidente aura de debilidad extrema.
Al ver entrar a Jimena y Federico juntos, se mordió el labio, se le pusieron los ojos llorosos y discretamente se hizo a un rincón.
Cuando Federico vio a Regina, se puso tenso de inmediato.
Clavó la mirada en Jimena, aterrado de que la presencia de aquella mujer la hiciera enfadar.
Sin embargo, la mirada de Jimena ni siquiera se detuvo en Regina; actuó todo el tiempo como si no la hubiera reconocido.
Al salir del elevador.
Jimena tampoco le dirigió la palabra a Regina.
Federico por fin soltó el aire que tenía contenido.
Salió detrás de su esposa.
El chofer de la familia Núñez ya los esperaba en la puerta del hospital.
Al verlos salir, les abrió en seguida la puerta trasera para que subieran.
Una vez dentro del auto, Jimena alzó la vista y echó un vistazo hacia el interior del edificio.
Regina ya había salido del elevador y estaba de pie en el vestíbulo, mirándolos fijamente.
Se quedó ahí, inmóvil, contrastando fuertemente con la gente que caminaba de prisa a su alrededor.
Jimena solo le echó una mirada y luego apartó los ojos.
Federico se agachó para subir al coche, notó que la mirada de Jimena se dirigía hacia atrás de él y volteó para ver qué era.
—Sin importar las razones, comprendo perfectamente que hayas pagado los gastos médicos de la señorita Serrano.
—Dejando a un lado el pasado, sigue siendo una artista de nuestra empresa. El que la apoyes con esos gastos solo demuestra que la compañía tiene mucha calidad humana con sus talentos.
—De verdad lo entiendo.
Federico se quedó sin saber qué responder.
La actitud tan comprensiva y despreocupada de su esposa le provocó un revuelo de emociones inexplicables en el pecho.
Muy en el fondo, habría preferido que ella le hiciera un berrinche.
Que lo regañara o le armara un escándalo.
Eso, al menos, le habría demostrado que le importaba.
Pero en lugar de eso, fue tan magnánima.
Dejándolo con una terrible sensación de impotencia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...