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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1267

Se quedó en silencio unos segundos, bajó la mirada hacia Jimena y respondió en voz baja:

—Nada.

—Solo quería que me dieras un beso.

Necesitaba que fuera como la noche anterior para sentirse seguro.

Al escucharlo, Jimena no hizo el menor movimiento.

Al ver esto, Federico suspiró con suavidad y dijo:

—Si no quieres besarme tú, te beso yo.

Al decir esto, depositó un beso en su mejilla.

Jimena le lanzó una mirada profunda, movió los labios como para decir algo, pero al final no pronunció palabra y caminó hacia el baño.

Apenas ella puso un pie adentro, Federico se coló detrás.

—Te voy a preparar el agua para el baño.

Había encontrado una excusa perfecta.

Jimena no lo detuvo, solo se limitó a observarlo.

Tras llenar la tina, probó la temperatura del agua y luego le hizo señas a Jimena para que entrara.

Cuando ella se acomodó, él se paró detrás y empezó a lavarle el cabello.

Durante todo el proceso, Federico lo hizo con gusto y sin quejarse, luciendo como el esposo ideal.

Una vez que le enjuagó el cabello, Federico se metió con ella en la tina.

Jimena, que estaba relajada con los ojos cerrados, los abrió y miró a Federico, quien se había sentado al otro extremo para masajearle las piernas.

Jimena se quedó sin palabras.

Observó la escena en silencio, con una mezcla de emociones en la mirada.

Bajó la vista, se quedó callada un largo rato y luego estiró la mano para tomar a Federico del brazo.

Federico giró la cabeza hacia ella y preguntó:

—¿Qué pasa? ¿Te lastimé?

Jimena negó con la cabeza y le hizo un gesto con la mano para que se acercara.

Al ver que parecía querer decirle algo, Federico se aproximó.

Ella simplemente le dio un beso en la mejilla y luego salió de la tina.

Federico se tocó el rostro donde ella lo había besado y una sonrisa se dibujó en sus labios.

Se dirigió de inmediato al clóset para cambiarse de ropa.

Antes de que Jimena pudiera rechazar la oferta, él ya se había metido al cuarto contiguo.

Cuando Federico salió ya arreglado con su traje, no había rastro de Jimena en la planta alta.

Bajó las escaleras apresurado, pero lo único que encontró fue un vaso de leche a medio tomar sobre el comedor.

Se escuchó el sonido de un coche alejándose en la calle.

Federico salió corriendo, justo a tiempo para ver que Jimena ya se había ido en el coche con el chofer.

Frunció el ceño y sintió que una profunda decepción se apoderaba de su corazón.

Apenas la noche anterior, Jimena y él habían compartido el momento más íntimo que una pareja podría tener.

Sin embargo, al despertar, ella había vuelto a ser la misma mujer distante de siempre.

Creyó que su relación daría un giro después de lo ocurrido.

Pero al final...

No cambió absolutamente nada.

Un enorme sentimiento de frustración comenzó a brotar dentro de él.

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