—Violeta está pidiendo el desayuno en el comedor.
—Si tienes algún problema, puedes platicarlo directamente conmigo. Ella solo difundió la foto por el afán de defenderme.
Jimena lo miró directamente a los ojos, demostrando una postura firme para proteger a Violeta.
Federico arrugó la frente. Ver que le importaba más el bienestar de Violeta que el de él, lo llenó de un coraje amargo y se vio obligado a tragarse las palabras que estaba a punto de soltar.
Las puertas del elevador se abrieron en ese momento y Federico entró con el rostro tenso.
Al ver su reacción, Jimena también entró. Al notar que Federico ya no tocaba el tema, ella no adoptó la postura indiferente de siempre.
En su lugar, tomó la iniciativa de proponer:
—Si tienes alguna exigencia, podemos platicarlo. Haré que Violeta te dé una solución. Ya sea una disculpa formal o que colabore para aclarar que la foto fue editada, como tú prefieras.
El pecho de Federico subió y bajó un poco. Clavó su mirada sombría en Jimena, destilando resentimiento.
—¿Tú crees que esa foto está editada?
Jimena no le respondió, pues eso no era lo más importante.
La foto ya circulaba por todas partes; fuera real o no, el único verdadero problema a resolver era frenar el impacto.
—Violeta me contó todo anoche y sabe que metió la pata.
—Lleva muchos años trabajando a mi lado y es muy dedicada; jamás había cometido un solo error. No me gustaría que este incidente le hiciera perder el enfoque en sus labores.
Federico respiró hondo y se le quedó viendo.
—Te mortifica que tu asistente pierda el enfoque por una simple foto. Pero dime, anoche cuando me cerraste la puerta en la cara, ¿en algún momento se te ocurrió que tu actitud me dejaría despierto toda la madrugada, sin poder cerrar un ojo?
Federico soltó todo esto cargado de pura frustración.
La miraba como si quisiera perforarla con los ojos.
Jimena frunció el ceño, pero guardó silencio.
Se aguantó las náuseas y dio unos pasos hacia afuera.
Sin embargo, al instante siguiente se le nubló la vista y cayó desplomado al suelo.
Violeta, que ya había recogido el desayuno de ambos, miraba con ansias en dirección al elevador.
En cuanto Jimena salió del elevador, su cara no auguraba nada bueno.
Con un solo vistazo, Violeta supo que el humor de Jimena estaba arruinado.
Sintió una pesada culpa.
Estaba segura de que Jimena había hablado del problema de la foto con él y, por lo visto, no había sido una charla agradable.
Violeta caminó en dirección a Jimena, pero apenas dio un paso, captó de reojo cómo Federico se iba de bruces contra el piso.
Los meseros del hotel que lo vieron caer corrieron de inmediato para auxiliarlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...