Al notar la mirada de horror de Violeta y escuchar el escándalo detrás de ella, Jimena giró enseguida y vio a Federico desmayado.
Con el ceño fruncido y un destello de auténtico pánico en los ojos, caminó rápidamente hacia él.
El personal del hotel no tardó en llamar a una ambulancia.
Violeta seguía de cerca a la ambulancia en su auto, mirando a Jimena, quien iba en el asiento del copiloto con expresión sumamente seria. Violeta soltó con temor:
—Señorita Calvo... ¿acaso el señor Núñez se desmayó del puro coraje por lo que hice?
—¿Cree que si la familia Núñez se entera de esto, nos echen a la calle a las dos?
Violeta de verdad creía que esta vez sí la había regado en grande.
Jimena se sobó la frente y habló con voz ronca:
—No pienses tonterías.
Violeta se mordió el labio con fuerza; le resultaba imposible no pensarlo.
La culpa la carcomía por estar arrastrando a Jimena en su problema.
—Si la familia Núñez busca una culpable, me haré responsable de absolutamente todo. Yo...
Jimena volvió a arrugar la frente y la interrumpió tajante:
—Silencio, por favor.
Violeta se tuvo que tragar las palabras de inmediato al ver la desesperación en los ojos de su jefa.
Cerró la boca y prefirió concentrar la vista en el camino.
Al llegar al hospital.
Acomodaron a Federico en una habitación.
Para cuando Jimena terminó de arreglar el papeleo y entró a verlo, él ya había despertado.
Al notar que Jimena cruzaba la puerta, él le quitó la mirada de encima y se dedicó a ver por la ventana.
Violeta, que entraba detrás con sumo cuidado, al verlo en esa actitud pensó de inmediato:
«El señor Núñez de verdad parece un niño chiquito haciendo su berrinche».

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...