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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1365

—Entonces así quedamos —sentenció—. Ve por ella temprano y asegúrense de llegar a tiempo.

Federico esbozó una leve sonrisa.

Sabía perfectamente que su madre no iba a soltarle la rienda tan fácil.

En el fondo, seguía queriendo que Jimena fuera su nuera.

Tras dejar todo arreglado, la señora Núñez tomó las manos de Jimena y le dijo con ternura:

—Ya es tarde, deberías irte a descansar.

Ahorita no hay nada más importante que tu salud.

Duerme bien; si descansas, las molestias serán menores.

Le dio esas indicaciones en un tono lleno de significado, lanzándole una mirada de reojo a Federico.

Federico frunció el ceño, confundido.

Al ver que él no entendía la indirecta y la miraba con cara de despiste, la señora Núñez rodó los ojos y volvió a centrarse en Jimena.

—Cuídate mucho.

Jimena asintió.

—Sí, mamá, lo haré.

La señora Núñez asintió también.

—Los acompaño a la puerta.

Ayudó a Jimena a levantarse del sofá sin soltarle la mano.

Había un buen tramo desde la sala hasta la cochera de la propiedad.

Durante todo el trayecto, la señora Núñez no dejó de insistirle a Jimena que se cuidara.

Federico caminaba detrás de ellas, escuchando en silencio, sin interrumpir ni una sola vez.

No fue hasta que Jimena subió al coche y Federico estaba por abrir la puerta del conductor, que su madre lo miró con exasperación.

Le gesticuló un claro «Idiota» sin emitir sonido.

Al recibir el insulto de la nada, Federico abrió la boca para defenderse, pero se tragó las palabras en el último segundo.

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