El ambiente se volvió pesado y un silencio sepulcral llenó el lugar. La temperatura parecía haber caído bajo cero.
Federico permaneció de pie, con postura firme. La miró desde arriba con unos ojos tan fríos que cortaban como cuchillos. Observó a Regina tirada en el piso sin mostrarle una sola pizca de compasión.
—Recuerdo que hace seis años, cuando fuiste hasta el estado de Chavín a buscarme, te lo dejé muy claro.
Su voz era grave, helada y pronunciaba cada palabra sin la menor emoción.
—Ya no sentía nada por ti. Lo nuestro había terminado por completo, no había ningún lazo entre nosotros. Te pedí que desaparecieras, que no volvieras a buscarme ni a meterte en mi vida o en la de mi familia.
Regina sintió que la espalda se le ponía rígida. Apretó los dedos contra las baldosas frías hasta que los nudillos se le pusieron blancos.
Se mordió los labios secos y pálidos. Con los ojos enrojecidos y negándose a rendirse, intentó excusarse en voz baja.
—Federico, yo tampoco quería buscarte. De verdad, no quería molestarte.
Bajó la mirada y, forzando la voz para sonar destrozada, trató de echarle toda la culpa a Jimena.
—Pero es que la señorita Calvo no me deja en paz.
—Fue ella quien movió sus hilos para que me corrieran, me quitó el único trabajo que tenía. Estoy endeudada hasta el cuello, no tengo a dónde ir... Realmente necesitaba ese trabajo para comer, yo...
Antes de que pudiera terminar, la fría voz de Federico la interrumpió de tajo.
Tenía la mirada llena de furia y habló con un tono tan seco y seguro que no le dejó espacio para seguir inventando mentiras.
—Ella sería incapaz de hacer algo así.
—Además, tú no vales tanto como para que ella pierda su tiempo y su energía tratando de arruinarte la vida.
Esa simple frase echó por la borda todo el teatro de Regina y las difamaciones que intentó sembrar.
Regina sintió un nudo en la garganta. Se le cortó la respiración y se puso pálida.
Apretó los puños enterrándose las uñas en las palmas. Se aguantó las ganas de llorar de la pura vergüenza y tomó una bocanada de aire profundo.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...