Entrar Via

La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1377

—Míralo bien, la trayectoria de tu vida y la mía se parecen bastante. Yo me casé con Franco y nos divorciamos al poco tiempo. Y ve a ti, llevas muy poco de casada con el señor Núñez y tu relación ya fracasó también. Nosotras...

Jimena la cortó en seco:

—No es lo mismo. Somos muy distintas.

Rosalía levantó su vaso y bebió un pequeño trago de agua.

—¿Ah, sí? ¿En qué somos distintas? ¡El resultado terminó siendo exactamente el mismo!

Jimena sostuvo su mirada, respondiendo con completa tranquilidad:

—Tú y Franco tuvieron que esconderse en las sombras durante años, luchando por salir a la luz, pero en cuanto su relación fue pública, se derrumbó de inmediato. Imagino que te estás muriendo de coraje por dentro —hizo una pausa—. En cambio, yo no siento ningún tipo de rencor.

Rosalía apretó con fuerza el vaso de cristal. Se quedó callada unos segundos asimilando las palabras de Jimena y luego esbozó una sonrisa cínica.

—Por lo que me cuentas, debes estar feliz de la vida. ¡Apostaría a que hiciste una fiesta cuando te enteraste de que Franco y yo nos divorciamos!

Jimena la miró de arriba abajo, se levantó del sillón y, posando su mirada altiva sobre ella, le contestó en un tono glacial:

—Incluso cuando anunciaste que ibas a casarte con Franco, no moví un solo dedo. Y ahora, no pienso voltear atrás ni por un segundo.

—Viniste desde San Miguel Antiguo hasta Santa Brisa para verme con la única excusa de averiguar si volvería con él ahora que estoy a punto de divorciarme, ¿verdad?

—¿En serio crees que me interesa recoger la basura que tú misma dejaste tirada?

Sin esperar respuesta, Jimena se dio la vuelta y caminó directo hacia los ascensores.

Le guardaba rencor por negarse a estar con ella para preferir transitar un camino lleno de adversidades. Pero también se odiaba a sí misma: había logrado arrebatárselo a Jimena, y aun así, no pudo retenerlo. Ahora, cualquiera de sus conocidos que supiera la historia se burlaría de ella por quedarse como el perro de las dos tortas: sin uno y sin otro.

Tras la sonrisa irónica de Jimena, Rosalía se percató de inmediato: probablemente la había juzgado mal a propósito. Estaba consciente de que no había logrado superar la ruptura, así que había lanzado ese dardo a propósito, solo para echarle sal a la herida.

Rosalía inhaló hondo y apretó la mandíbula con tanta fuerza que casi le rechinaron los dientes. Clavó la mirada en la caja de dulces que Jimena había despreciado, frunció el ceño con disgusto y se puso de pie para marcharse.

Por supuesto, tampoco se llevó su propio obsequio. Al percatarse, la recepcionista corrió tras ella.

—¡Señorita Espino, se le olvidó esto!

Rosalía siguió caminando sin mirar atrás.

—¡Te lo regalo! —exclamó—. Ella tampoco pensaba llevarse a su casa algo que había sido catalogado como "basura" por Jimena.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda