La recepcionista no se atrevió a aceptar el regalo; de inmediato corrió tras Rosalía y le puso las cajas en las manos.
—Lo siento, señorita Espino, pero aquí no tenemos la costumbre de aceptar regalos. Si no se los lleva, terminarán en el bote de basura. Por favor, lléveselos.
Rosalía se vio obligada a tomar las cajas.
La recepcionista dio media vuelta y regresó a su puesto de trabajo.
Aunque los empleados no habían escuchado la conversación entre Rosalía y Jimena en la sala de espera, por sus actitudes era evidente que no había sido una plática agradable.
Jimena acababa de tomar las riendas de la sucursal y venía dispuesta a poner orden.
Nadie quería buscarse problemas con ella.
Por eso, era obvio que no iban a aceptar el regalo de Rosalía.
Rosalía respiró hondo, apretó los dientes y, haciendo de tripas corazón, dejó las cajas sobre el bote de basura.
Sin embargo, tras dar un par de pasos, se arrepintió, agarró las cosas de nuevo y se fue.
Violeta y Jimena, que estaban paradas frente al ventanal, presenciaron toda la escena. Violeta chasqueó la lengua y comentó:
—Esta Rosalía sigue siendo igual de rara.
—Quiere tirarlo, pero a la mera hora no se atreve.
Jimena apartó la mirada con indiferencia, regresó a su silla y respondió con voz neutra:
—No puede soltarlo. Al fin y al cabo, son cosas que escogió con mucho cuidado. No es fácil deshacerse de ellas.
Violeta puso cara de asco.
—Pues sí, pero tampoco tiene por qué venir a fastidiarte la existencia.
Jimena ya se había retirado de la competencia, pero Rosalía seguía viéndola como una rival. Que viniera a cada rato a tantear el terreno era bastante molesto.
La expresión de Jimena no cambió y prefirió no contestar.
Últimamente, Federico había estado increíblemente ocupado.
Jimena también tenía las manos llenas con los asuntos de la sucursal.
Sin Gonzalo metiéndoles el pie, todos los proyectos avanzaban en perfecto orden.
Además de las horas de oficina, el tiempo libre de Jimena se iba en reuniones de negocios.
Con lo que le había pasado a Gonzalo como advertencia, nadie se atrevía a faltarle al respeto en las cenas.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...