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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1466

Él, al principio, no creía en esos rumores.

Sin embargo, el hecho de que Jimena no estuviera presente hoy, justo en la celebración de los tres meses del bebé de Petra, obligó a Franco a dudar y a pensar que todo podía ser cierto.

De inmediato, caminó en dirección a Benjamín.

Pero Ramiro se adelantó en ese preciso instante, llegó primero al lado de Benjamín y lo saludó entre sonrisas para entablar una conversación.

Al ver que Ramiro estaba ahí, Franco tuvo que guardarse la pregunta que estaba a punto de hacer.

Ramiro arqueó ligeramente los labios, miró de reojo a Franco, que estaba parado a un lado, y comentó:

—Franco, ¿por qué tienes esa cara de querer decir algo y no atreverte?

Franco frunció levemente el ceño, le dirigió a Ramiro una mirada indiferente y respondió con voz grave:

—No me pasa nada.

Últimamente, Ramiro se había dedicado a meterle el pie en un sinfín de ocasiones, haciéndole el camino cada vez más difícil en su intento por volver a ganar el reconocimiento de la rama principal.

Por suerte, su desempeño en los últimos meses no había sido malo, y gracias a la ayuda de su abuelo, aunque aún no había recuperado el favor de la rama principal, la actitud que tenían hacia él ya no era tan fría como antes.

Ramiro lo barrió con la mirada y dijo entre risas:

—Mírate nomás, así es tu carácter, siempre tan indeciso.

—Nunca puedes mantenerte firme en tus decisiones. Si quieres preguntarle a Benjamín dónde está Jimena, pues abre la boca y pregúntalo. Tanta vacilación no es propia de un hombre.

Al escuchar las palabras de Ramiro, el rostro de Franco se ensombreció de golpe.

Y con ese comentario, las miradas de los representantes de las otras familias, que estaban cerca de Benjamín, se posaron directamente sobre Franco.

Recordando que apenas estaba logrando recuperar un poco de confianza dentro de la rama principal de la familia Ruiz, Franco soltó con voz profunda:

—Ramiro, ¿qué tonterías estás diciendo?

Ramiro levantó una ceja.

Benjamín, en ese momento, intervino con un tono sereno:

Sin embargo, ese grupo de viejos anticuados de la rama principal de la familia Ruiz, influenciados por Camilo Ruiz, de pronto habían comenzado a cambiar de opinión y a tener otras intenciones.

Así que a Ramiro no le quedaba más remedio que echarle un poco más de leña al fuego.

Para asegurarse de que Franco perdiera de forma definitiva cualquier oportunidad de convertirse en la cabeza de la familia Ruiz.

Ramiro tomó una copa de la bandeja de un mesero, se la bebió de un solo trago y sonrió complacido.

Por culpa de haber perdido la oportunidad de preguntar, Franco no encontró ninguna otra excusa válida para averiguar el paradero de Jimena.

Su tía, por otro lado, sí logró enterarse de varios chismes gracias a las pláticas con otras señoras en el evento.

Aunque ninguno de esos rumores había sido confirmado.

Después de comer, Franco tenía toda la intención de ir a buscar a Benjamín para interrogarlo.

Pero su tía se le acercó apresuradamente y le murmuró en voz baja.

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