¿De verdad él tampoco se pudo controlar en esa ocasión?
Tras un breve silencio, y al darse cuenta de que él no intentaría sobrepasarse, Esmeralda logró calmarse.
—Qué necesidad de torturarte así —comentó.
—Si no me dejas tocarte, no me queda de otra —respondió David.
—Seguro hay alguien más dispuesta a ayudarte con ese problema.
—Yo no me quiero divorciar.
Mientras hablaba, le tomó el rostro con las manos y le dio un beso en la comisura de los labios. Su aliento ardiente chocó contra el cuello de ella.
—Asegúrate de que nadie entre —le susurró con voz ronca y seductora.
David la soltó. Miró el rostro tenso de la mujer, esbozó una sonrisa y se dirigió hacia el baño.
Esmeralda se quedó parada en el mismo lugar.
Después de lo que pareció una eternidad, escuchó el ruido del agua de la regadera. Dejó escapar un largo suspiro.
En ese momento, tocaron a la puerta.
Esmeralda dio un respingo por el susto. Trató de recuperar la compostura, se acercó a abrir y se encontró con un empleado de la casa que traía un cambio de ropa para hombre.
—Le traigo ropa limpia al señor Montes.
Esmeralda observó al empleado y recibió las prendas.
—¿Se le ofrece algo más al señor Montes? —preguntó el muchacho.
—No, eso es todo.
El empleado asintió y se retiró.
Esmeralda cerró la puerta con llave, regresó a la habitación y dejó la ropa sobre la cama. Miró hacia el baño y recordó que acababa de cruzarse con Noelia.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...