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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 612

Ya en el coche.

Isa le enseñó a su papá los tres regalos que había recibido.

—Mira nada más, qué afortunada eres, todos te tienen presente —le dijo David con ternura.

Al regresar a Lomas del Valle.

La residencia ya estaba adornada con la alegría del Año Nuevo.

La sala estaba repleta de regalos: peluches hechos a la medida, cajas de obsequios con envolturas elegantes y hasta las escrituras completas de una casa...

La decoración y la manera en que estaban acomodados los regalos tenían un toque muy infantil, pues casi todos eran para Isa.

Al ver tantos obsequios, Isa se lanzó feliz sobre los peluches.

—¡Papá, mamá, vengan a abrir los regalos conmigo! —gritó emocionada.

David se acercó, se sentó en el sofá y tomó una de las cajas para revisarla. Esmeralda lo siguió y se sentó justo enfrente de él.

—¡Papá, siéntate acá! —lo llamó Isa, quien se había levantado de los peluches para correr hacia su mamá.

David levantó la vista para mirar a Esmeralda, luego se puso de pie y se sentó a su lado.

—Este te lo mandó Iris, ábrelo tú —le dijo David, pasándole la caja a la niña.

Isa la tomó y, al abrirla, lo primero que encontró fue una tarjeta que Iris Mondragón le había escrito. Adentro había un par de pasadores para el cabello con forma de moño y detalles brillantes, que al parecer Iris había hecho ella misma.

A Isa le encantaron y le pidió a su mamá que se los pusiera en el cabello.

Esmeralda acompañó a Isa a abrir los regalos. Podría decirse que cada cosa que sacaban valía una fortuna. Tan solo con las joyas que Isa ya tenía a su nombre, su valor sumaba miles de millones de pesos. Sin embargo, para la niña solo eran piedras bonitas; como tenía tantas y las había conseguido con tanta facilidad, para ella no eran diferentes a unas conchas de mar bonitas.

Al final, David le entregó el regalo que Enzo había preparado para ella.

—Este te lo manda Enzo —anunció David.

No quería arruinarle el día a Isa por un detalle como ese.

—Dámelo —le pidió Esmeralda a David tras voltear a verlo.

—Que te lo ponga papá —sugirió él.

—Mamá puede ponérselo sola —replicó Esmeralda.

Mientras decía esto, Esmeralda le quitó el collar de las manos al hombre. David no hizo ningún comentario y ella se lo puso con mucha agilidad.

—Te ves hermosa con el collar, mamá —dijo Isa, admirándola.

Esmeralda le sonrió con ternura y le pellizcó suavemente la mejilla.

—Papá, hasta Enzo le dio un regalo a mamá. ¿Tú qué le preparaste de Año Nuevo? —preguntó Isa, volteando a ver a su papá.

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