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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 613

—Ahorita lo vas a ver —respondió David, esbozando una ligera sonrisa.

Esmeralda levantó la mirada y se le quedó viendo.

—Primero lleva a Isa arriba a cambiarse. Les preparé ropa nueva para Año Nuevo —le dijo David al sentir la mirada de Esmeralda sobre él.

—¡Mamá, papá nos compró ropa nueva! ¡Vamos rápido arriba a probárnosla! —exclamó Isa, por fin entendiendo, y comenzó a dar brincos mientras tomaba a su mamá de la mano.

Esmeralda acompañó a Isa a la planta alta y le puso su conjunto nuevo. Era un hermoso traje de charra color rojo festivo, con unos bordados delicados en el cuello que hacían que Isa se viera todavía más coqueta y adorable.

Para la cena.

En la mesa solo estaban ellos tres. Faltaba el ruido y el alboroto típico de cuando hay mucha gente, pero a cambio había una calma y un cariño muy especiales.

—¡De ahora en adelante, todos los años quiero pasar el Año Nuevo con mi papá y mi mamá! —dijo Isa con muchísima ilusión, comiendo feliz con una gran sonrisa.

—Ábrelo —le dijo David al ofrecerle su regalo a Esmeralda.

Esmeralda le echó un vistazo e inmediatamente escuchó cómo su hija la apuraba.

—¡Ábrelo, mamá! ¡Yo también quiero ver!

Esmeralda miró a su hija, rompió la envoltura y, al abrir la caja, vio que adentro solo había una memoria USB.

—Papá, ¿qué es eso? —preguntó Isa con curiosidad asomando su cabecita.

—Mamá tiene que verlo por sí misma para saberlo —respondió David.

—¿Y le va a gustar a mi mamá?

—Sí le va a gustar.

Esmeralda se quedó sosteniendo la memoria USB. Sus dedos se detuvieron por una fracción de segundo y se hizo un largo silencio.

***

Más tarde.

David acompañó a Isa al patio a encender fuegos artificiales.

Las luces brillantes estallaban una tras otra en la oscura noche, iluminando el pequeño rostro de Isa mientras soltaba gritos de pura emoción y alegría.

En ese instante, con el viento suave y el cielo lleno de luces, todo parecía perfecto.

Esmeralda agarró su celular para grabar esos momentos tan bonitos de su hija celebrando el Año Nuevo.

Al final, Valentina no le hizo el feo y dejó que se quedara a la cena, pero aunque él se esforzó muchísimo por portarse humilde y encajar, seguía viéndose totalmente fuera de lugar. Todo el tiempo se sintió como un intruso.

Por eso mismo, no se quedó mucho rato.

—Ten cuidado con César, los proyectos que tienen que entregar después de Año Nuevo podrían tener problemas —le advirtió Enzo a Álvaro antes de irse.

Álvaro frunció el ceño. Él ya sabía que César andaba con sus jugadas sucias, pero le sorprendió lo bien enterado que estaba Enzo de lo que pasaba dentro de Apeiron Systems.

—Muchas gracias por el aviso, señor Catalán —respondió Álvaro.

Enzo no agregó nada más. Se despidió de su padre y salió de la residencia.

Manolo lo acompañó a la salida y, al ver la silueta solitaria de su hijo alejándose, sintió un hueco horrible en el pecho.

Enzo se fue manejando.

Afuera de la entrada de la privada había un coche blanco estacionado. Al ver salir al hombre, el conductor sacó su celular e hizo una llamada.

—Señora, el señor Catalán ya se fue —reportó el hombre por celular.

Últimamente, Inés había mandado a vigilar todos los movimientos de Enzo. Enterarse de que esa noche había ido a la casa de la familia de la Garza le revolvió el estómago de puro coraje.

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