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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 614

Era el Día de los Reyes Magos. Si ya de por sí era malo que no regresara a casa, el colmo fue que ni siquiera le mandó un mensaje de texto para felicitarla.

Al ver lo unido que estaba ahora con Manolo, se arrepintió hasta el alma de haber dejado que padre e hijo se reencontraran. Ahora que Enzo la trataba con tanta frialdad a ella, su propia madre, y pensar que se iría a hacerle la barba a Valentina, le hervía la sangre de rabia.

Al principio había pensado en usar al exesposo de Valentina para arruinarle la vida, pero su hijo se le adelantó y le paró los pies.

Definitivamente, este había sido un año espantoso para ella.

Después de pensarlo, decidió llamarle directamente a Manolo, pero el teléfono mandó a buzón de inmediato. La había bloqueado, y era obvio que Valentina tenía algo que ver en eso.

Inés cambió de número de celular.

Manolo se llevó una gran sorpresa al contestar.

—Manolo, ¿Enzo cenó en tu casa hoy? —preguntó Inés al teléfono.

—Sí, acaba de irse. ¿Se te ofrece algo? —contestó Manolo.

—¿Se fue tan rápido? ¿Por qué no le pediste que se quedara un rato más?

—Es que le salió un compromiso de repente —mintió Manolo, dudando y sin saber muy bien qué excusa inventar.

Inés no era tonta, se dio cuenta de inmediato de que estaba mintiendo. Era obvio que en la casa de Valentina no lo querían ni ver. ¿Qué derecho tenía esa mujer de despreciar a su hijo?

Aun así, no quiso armar un pleito y prefirió hablar con un tono de súplica:

—Manolo, de verdad te pido que hables con Enzo... Es Año Nuevo y me gustaría mucho que regrese a pasarlo conmigo. Reconozco que antes me equivoqué y quiero arreglar las cosas con él.

—¿Con quién estás platicando? —preguntó Valentina a espaldas de Manolo justo cuando este estaba a punto de responder.

Manolo no supo qué contestar y cortó la llamada enseguida.

***

Dieron las nueve de la noche.

Isa por fin se cansó de tanto jugar y David se encargó de arrullarla arriba en su cuarto.

Esmeralda se quedó en la sala, contestando los mensajes de felicitación que llegaban a sus grupos de chat.

Gabriel le mandó un mensaje: [¿Cuándo vas a ir a visitar a don Ezequiel?].

Esmeralda le contestó: [Pienso darme una vuelta por la casa de la familia Mondragón en un par de días].

Gabriel: [Me parece bien. Salúdame a don Ezequiel de mi parte, yo creo que a mí no se me acomodan los tiempos].

—Mejor vemos qué pasa después de las fiestas —respondió Esmeralda tras guardar silencio por unos segundos.

—Me parece bien.

—Checa qué día tienes libre y nos juntamos a comer con Isa —propuso ella.

Siguieron conversando de esa manera un rato más.

***

Después de dormir a Isa, David bajó las escaleras y vio a la mujer sentada en el sofá de la sala, platicando por teléfono. No alcanzaba a escuchar bien de qué hablaban, pero ella sonaba bastante relajada y contenta.

—Pues a mí me parece que sería mucho más divertido... —decía Esmeralda por el celular.

Como en la televisión estaba puesto un programa de variedades, ella ni siquiera escuchó los pasos del hombre acercándose. Fue hasta que la sombra de David apareció y se sentó a su lado cuando reaccionó.

—Gabriel, ya es tarde, descanse —se despidió Esmeralda al notar su presencia.

Terminó la llamada.

Esmeralda dejó el celular a un lado.

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