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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 78

Un beso era un beso; hasta una mordida la podía soportar.

¡Pero quitarle la ropa ya era pasarse de la raya!

¡No me provoques para hacerme cometer un error!

Los trámites del divorcio todavía no se habían completado, y la millonaria pensión alimenticia aún no estaba en su cuenta.

¡No quería quedarse sin el pan y sin el queso!

Era obvio que la mujer seguía algo aturdida por el sueño. Tenía las mejillas sonrojadas por la falta de oxígeno después de ese beso apasionado, y sus ojos brillaban con un velo de humedad.

Pero Vicente sabía que no estaba completamente despierta.

La vio parpadear una y otra vez, a punto de volverse a dormir si cerraba los ojos.

—Clara... —Vicente la sacudió un poco.

—¿Mmm? —Clara se esforzó por abrir los ojos, pero los párpados le pesaban toneladas.

El hombre la miró fijamente.

—¡Estás durmiendo en una mala posición, levántate y vuelve a acostarte bien!

¿Qué?

Su cerebro se desconectó por un instante.

¿Acaso había una posición correcta para dormir?

La luz de la lámpara de pie se apagó, y los párpados de Clara se cerraron con ella.

El silencio volvió a adueñarse de la habitación.

Cuando amaneció y hubo suficiente luz, Clara se desperezó y se despertó.

Al segundo siguiente, se quedó petrificada.

Antes de dormir, había elegido un camisón de seda del armario.

Cuando se miró al espejo, la verdad es que se sintió un poco avergonzada.

Los tirantes eran demasiado finos.

El escote era muy profundo.

Y el dobladillo, bastante corto.

Básicamente, era casi como no llevar nada puesto.

Pero un segundo después de meterse en la cama, Clara descubrió lo maravilloso que era.

Delgado, suave y sedoso.

La experiencia perfecta de dormir casi desnuda.

Sin embargo, en ese momento, uno de los tirantes estaba roto y colgaba flojo sobre su pecho.

La tela estaba arremolinada a la altura de su cintura.

Al recordar al árbol que había cobrado vida en su sueño, Clara sintió que le había sido infiel en su propia fantasía.

Después de arreglarse y vestirse, notó que en un costado del cuello sentía una leve molestia.

Al pasar frente al tocador, Clara se apartó un poco el cuello de la blusa y vio una marca roja oscura.

Parecía como si... alguien la hubiera mordido mientras dormía.

¿El espíritu del árbol?

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