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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 98

—¡Paulina, pide un deseo!

Lucas le puso un gorro de fiesta en la cabeza, frotándose las manos como si estuviera a punto de embarrarle la cara de pastel.

Kevin estaba de pie junto a la torre de champaña, agitando suavemente la copa que tenía en la mano.

Vicente, recostado en el sofá, observaba a Paulina, quien tenía las manos juntas pidiendo su deseo frente al pastel.

De pronto, se quedó pasmado.

¿Cuándo era el cumpleaños de Clara?

El primer año que estuvieron casados, Clara le rogó con días de anticipación: El viernes por la noche, ¿podemos ir al Restaurante El Mirador a tener una cena romántica?

Entonces él supo que el viernes era el día de su cumpleaños.

El segundo año, fue Julián quien se lo recordó: Jefe, ya casi es el cumpleaños de la señora, ¿quiere que compre algún regalo y haga reservaciones en un restaurante?

Para el tercer año, ya parecían unos completos extraños. Clara no volvió a mencionarlo, y Julián no se atrevía a tocar el tema por miedo a enfurecerlo.

Solo los días de los cumpleaños de Andrés y Silvia, toda la familia lograba sentarse junta para tener una cena tranquila.

Y nada más que una cena.

Tanto así que, al intentar recordarlo en ese momento, Vicente se dio cuenta de que no tenía idea de qué día cumplía años Clara.

¿Era en noviembre, o en diciembre? Solo recordaba que en esas fechas ya hacía bastante frío, y que a veces al salir temprano de casa llovía a cántaros.

—¿Vicente? ¿Vicente?

Volviendo a la realidad, notó que Paulina lo estaba mirando con ternura.

Los rostros a su alrededor mostraban expresiones muy variadas.

Era como si, en aquella fiesta de cumpleaños, él fuera el verdadero homenajeado.

Sintiéndose repentinamente agotado, Vicente se puso de pie.

—Coman todos, ¡diviértanse mucho!

¿Así nada más... se iba?

Lucas soltó el pedazo de pastel que tenía en la mano y corrió tras él.

Kevin también dejó su copa sobre la mesa y salió del lugar.

Todos se quedaron en un silencio incómodo.

Paulina agarró con fuerza el cuchillo del pastel, poniendo cara de ser la mujer más comprensiva del mundo.

—La anciana Velasco ha estado un poco delicada de salud últimamente, ¡por eso Vicente anda de mal humor!

—Vicente y tú... ¿no están teniendo problemas, verdad?

Primero había sido el escándalo de los chismes con la otra mujer.

Y ahora Clara había regresado a casa de sus padres.

Aunque a ella le encantaba tener a su hija viviendo con ellos, al final del día Clara ya estaba casada, y la relación con su marido debía ser su prioridad.

Además, el chofer había venido a recoger a Andrés antes de dormir para llevarlo a Residencial Los Olivos.

Clara le había explicado que él tenía clases temprano todas las mañanas, y que si regresaba a su casa podría dormir media hora más.

¿Pero no se suponía que los cuatro vivían juntos en la Mansión de la Colina?

Había demasiadas dudas en su cabeza, y Yolanda no sabía ni por dónde empezar.

Entonces vio a Clara soltar la sandía y darle unas palmaditas en el pecho.

—Mamá, ¿tú y papá se han hecho algún chequeo médico últimamente? ¿No sufres del corazón, verdad?

¿Eh? Yolanda abrió los ojos como platos.

—¡Clara...!

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