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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 36

Una dama de cierta edad entró en el elevador. Llevaba un vestido largo verde oscuro con detalles dorados, envuelta en un elegante chal de seda. En el cuello, un broche de esmeraldas acentuaba su aire distinguido. ¡Era la abuela de Nelson!

Doña Daniela, al ver a Ivana en el elevador, la barrió con la mirada de arriba abajo, con esa altanería y desdén que parecía innato en ella.

Justo cuando Ivana se disponía a saludarla, la anciana se dio la vuelta para presionar el botón de su piso, sin dedicarle una segunda mirada.

La verdad era que Ivana le tenía un poco de miedo a Daniela, así que prefirió no buscarse problemas.

Cuando el elevador llegó al piso donde estaba la habitación de Mariana, se bajó de inmediato.

Su madre había superado la primera fase de la cirugía y se veía mucho más animada que la última vez que la había visitado.

Ivana le dijo algunas cosas que sabía que le gustaría escuchar y luego la acompañó a realizarse los chequeos y análisis que necesitaba.

En un momento, Ivana fue a la sala de espera para servirse un vaso de agua caliente, pero al doblar la esquina, escuchó una voz familiar. Era Daniela.

—Nelson, ¿cuándo vas a dejar de darme preocupaciones? ¡Ya llevas años casado! ¡Tu abuela todavía espera conocer a su bisnieto! No quieres volver a la empresa a trabajar, ¿y tampoco te apuras a darnos un heredero? ¿O es que quieres que toda la fortuna familiar termine en manos de extraños?

Se escuchó la voz de Nelson y, aunque no podía ver su expresión, el tono despreocupado era inconfundible.

—Abuela, en lugar de presionarme a mí, ¿por qué no presionas a mi papá y a mi mamá para que me den un hermanito?

—¿Pero qué cosas dices, muchacho? —replicó Daniela, furiosa.

Soltó un resoplido y continuó con un dejo de impotencia: —¿Crees que no lo he intentado? Pero ya sabes cómo es tu mamá: conmigo no se deja, yo ahí no pinto.

La posición de Petrona en la familia Zavala era tal que hasta don Plácido la trataba con sumo respeto. ¡Daniela no tenía ninguna autoridad sobre ella!

—Desde el principio no me convenció como nuera. ¿Ya olvidaste que el año en que naciste, se fue de repente a participar en un proyecto de investigación secreto del gobierno? ¡Y vaya que se fue! Desapareció cinco años completos. ¡Tú ni siquiera habías dejado el biberón!

Capítulo 36 1

Capítulo 36 2

Capítulo 36 3

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