En sus años de matrimonio, Ivana rara vez salía, y cuando veía a alguien, siempre sonreía dócilmente. Era muy poco común verla tan mordaz como en ese momento.
Viviana se quedó pasmada por la respuesta, y su rostro se descompuso.
—¡Ivana, hoy te voy a romper la boca!
En ese momento, Adán, Federico y los demás se acercaron. Al ver la situación, ¡se apresuraron a detener a Viviana!
—¡Ya basta, dejen de gritar en el hospital!
Adán, en particular, se interpuso, cubriendo a Ivana con la mitad de su cuerpo, y le dijo con tono de disculpa:
—Ivana, ¿vienes a buscar a Nelson? Está adentro, comiendo.
—¡Ivana, eres una malvada! —gritaba Viviana, sin darse por vencida—. ¡Para quedarte con Nelson, empujaste a Yadira, le lastimaste la pierna a propósito y arruinaste su carrera en el escenario para siempre! ¿Es que no tienes corazón?
Seguía intentando abalanzarse sobre Ivana, pero Adán la bloqueaba.
Una frialdad cruzó la mirada de Yadira al ver a Adán, pero cuando levantó la vista hacia Nelson, que estaba adentro, su expresión se suavizó de nuevo. Como si nada hubiera pasado, le dijo a Ivana:
—Es cierto, Ivana. Seguro no has comido, ¿verdad? Justo estaba preparando una ensalada y salí a comprar el aderezo.
Ivana apartó su brazo del agarre de Yadira.
—Prefiero la comida caliente.
Como la cocina estaba justo en la entrada, Yadira tomó el tazón con la ensalada a medio preparar.
—La comida caliente tiene mucha grasa y no es saludable. ¿Por qué no pruebas la que yo hice?
Dentro había trozos de lechuga, manzana, pepino, hinojo y pechuga de pollo, además de algunos piñones y nueces picadas. Estaba todo mezclado, listo para agregar el aderezo.
—Parece pienso del rancho de mi abuela —soltó Ivana, helada—. Yo eso no me lo puedo comer.
El movimiento de Yadira se congeló.
La habitación se sumió en un breve silencio.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado