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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 111

Susana no esperaba encontrarse de nuevo con Almendra. Instintivamente, miró a su alrededor y preguntó:

—Hermana, ¿y el hombre que estaba contigo esta noche? Bruno y yo los vimos hace un rato en el parquecito.

Bruno observó a Almendra, tan fría e imponente, y un pensamiento cruzó su mente: si Almendra realmente se dedicaba a la prostitución, entonces con solo pagar, ¿él también podría…?

Los ojos de Almendra se entrecerraron. Lanzó una mirada de asco a Bruno y luego se fijó en Susana, con frialdad.

—No te metas en mis asuntos.

Dicho esto, sin ganas de seguir lidiando con ellos, se dio la vuelta y se fue.

Susana puso cara de ofendida. Solo cuando Almendra se hubo alejado, se atrevió a decirles a Rodrigo y a Valeria en voz baja:

—Papá, mamá, es verdad. Bruno y yo vimos a mi hermana con un hombre, y era diferente a los de las dos veces anteriores.

—¡Mocosa desvergonzada! Ahora solo puede depender de su cuerpo para ganar unos cuantos pesos sucios y mantenerse. ¡Aléjense de ella en el futuro!

—Sí, mamá. ¿Ya se fue el señor Wilfredo? ¿Qué dijo de la cirugía de mi hermano? ¿Cuándo se puede hacer?

Susana ya estaba ansiosa por comprometerse con Bruno.

Bruno también quería saberlo y preguntó:

—Sí, señor, señora, ¿para cuándo está programada la cirugía de Braulio?

Valeria forzó una sonrisa.

—Bueno… el señor Wilfredo dijo que hay que esperar unos días más. Tranquilos, con Susana, que es nuestro amuleto de la suerte, Braulio estará bien.

Al escuchar esto, Susana se sintió muy orgullosa.

—Qué bueno.

Almendra regresó a Lomas de Santa Fe y estacionó el carro. Justo en ese momento, Frida y Betina llegaban a la entrada de la casa principal.

Al ver a Almendra a punto de entrar, Frida se sorprendió.

—¿Alme? Creí que venía detrás de nosotros.

El chofer, que era Enrique, el mismo que había recogido a Almendra, no pudo evitar intervenir.

—Señora, la señorita Almendra maneja mucho mejor que yo.

El día que la señorita Almendra lo llevó de regreso, casi vomita hasta el alma.

Solo podía decir que la habilidad de la señorita Almendra al volante era impresionante, y él se sentía totalmente superado.

Al escuchar a Enrique elogiar a su adorada hija, la sonrisa de Frida se hizo más grande.

Capítulo 111 1

Capítulo 111 2

Capítulo 111 3

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