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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 113

—Bueno —contestó.

Al otro lado de la línea, Fabián finalmente escuchó la voz de Almendra, y el corazón, que tenía en un puño, se relajó.

Había pensado que Almendra seguía enojada porque la había dejado plantada en el hospital.

—Alme, ¿qué hacías? —Su voz, magnética y profunda, sonaba más suave que nunca.

—Arreglándome —respondió Almendra.

Decirle a un hombre que acababa de bañarse no le parecía apropiado, así que usó un término más general.

Fabián suspiró aliviado y se disculpó de inmediato.

—Lo siento. Ayer por la mañana, cuando fuiste a verme al hospital, me escapé a propósito. Te hice ir para nada.

—Le prometí al señor Esteban que iría. Que estuvieras o no, para mí no era importante.

Fabián: … ¿Así que había estado dándole vueltas a la cabeza y haciéndose ideas para nada?

¿A la muchacha ni siquiera le había importado lo de ayer?

Fabián sintió una punzada de decepción. Tenía que encontrar la manera de ocupar un lugar en el corazón de esa chica, y pronto.

—De todos modos, fue mi culpa. Te aseguro que no volverá a pasar algo así.

—Ajá.

—Alme, ¿podemos comer juntos mañana al mediodía?

—Al mediodía estoy en la oficina —respondió Almendra con sinceridad.

—¿Es necesario que trabajes? —Para Fabián, Almendra no necesitaba trabajar en absoluto. Él podía mantenerla perfectamente.

—Sí.

—Entonces mañana al mediodía paso por ti a tu oficina. Te devuelvo el dije.

Almendra, que sí estaba pensando en el dije, asintió.

—De acuerdo.

—Y agrégame a WhatsApp.

Almendra dudó un segundo y luego asintió.

—Ok.

Abrió la aplicación y vio más de diez solicitudes de amistad de un tal Fabián, con el mismo nombre de usuario que en la plataforma de streaming.

—Ya acepté.

—Bien. Hoy tuviste un día largo, descansa. Nos vemos mañana.

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