Bajo un sol de casi cuarenta grados, Néstor y Olga condujeron hasta Lomas de Santa Fe. Lo que no sabían era que Simón ya le había llamado al mayordomo para darle instrucciones: si los veía llegar, que se deshiciera de ellos sin dar explicaciones.
Olga, desesperada, se arrodilló en la entrada de la mansión.
—¡Frida, por favor, te lo suplico! ¡Solo ayúdame esta vez! ¡Solo quiero sacar a mi hijo! ¡Te juro que Néstor y yo no nos volveremos a meter en los asuntos de la empresa! ¡Dásela a quien quieras!
El mayordomo, al ver la escena, llamó a los guardias para que la levantaran, pero ella se aferró al suelo.
Néstor también empezó a gritar.
—¡Simón, por todos los años que he trabajado para ti, ten piedad y saca a mi hijo! Puede que no haya logrado grandes cosas, pero siempre he sido leal. Si ahora quieres reemplazarme, no diré nada, ¡pero por favor, saca a mi hijo de la cárcel!
Justo en ese momento, Betina regresaba a casa y se encontró con la escena.
Abrió los ojos, incrédula.
—¿Esos son el señor Néstor y la señora Olga?
La señora Olga era la mejor amiga de su madre desde la infancia. En los últimos años, la familia Reyes los había ayudado mucho.
¿Qué estaba pasando?
Liliana, que iba con ella en el carro, escuchó los gritos y comentó con sorna:
—Parece que la señorita Almendra los quiere correr y vinieron a armar un escándalo. ¿Y eso de que saquen a su hijo?
Betina había salido del hospital al mediodía y se había ido con Liliana al Hotel Real y Noble a investigar.
Y lo que descubrió casi le provoca un infarto.
Fabián no solo había reservado todo el lugar y lo había decorado de forma romántica con platillos exóticos, sino que también había contratado a su propio profesor de piano, Kino, para que tocara para ellos.
Kino era el pianista más famoso del país, ¡el discípulo directo del legendario «maestro de la melodía» a nivel internacional!


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada