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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 146

—El tamaño, la forma, el color… es idéntico. Se nota a leguas que es de cultivo industrial.

Valeria y Rodrigo se asomaron a ver y se quedaron boquiabiertos. ¿Cómo era posible? Aunque no valiera diez millones, al menos debería valer cien mil. ¿Cómo iba a costar apenas dos mil pesos?

Susana también estaba confundida. Al comparar, se dio cuenta de que la raíz que había comprado era prácticamente igual a las que salían en internet. ¿Entonces la habían estafado en la herbolaria? ¿Ni siquiera valía los cinco mil pesos que pagó?

—¡Bah! ¡Las fotos de internet son puro engaño! Se ven iguales, pero cuando te llega el producto, la diferencia es abismal. ¡Seguro que son fotos robadas!

Total, Valeria no iba a dar su brazo a torcer, y Almendra no podía obligarla.

Rodrigo, viendo que la situación se les iba de las manos, intervino para evitar perder la apuesta.

—Exacto. En internet hay muchos estafadores. Las cosas se ven iguales, pero cuando las recibes, no tienen nada que ver. Almendra, ya deja de hacer berrinches. Aunque el Muira Puama que compró Susana no sea como el tuyo, tampoco es tan corriente como dices. ¡Algo de dos mil pesos ni siquiera nos molestaríamos en traerlo! Y mucho menos si es para curar la pierna de tu abuela.

Rodrigo añadió esa última frase a propósito. ¿Cómo iban a darle algo de mala calidad a la abuela?

—O sea que se niegan a admitirlo, ¿verdad? —dijo Almendra con una sonrisa gélida.

—¡No es eso! Es que tú no tienes pruebas contundentes. ¿Qué quieres que admitamos?

—La forma más sencilla es que lo revise un experto.

De repente, Fabián, que ya había dejado los regalos, se acercó a grandes zancadas. Era tan alto y tenía un aire tan imponente y elegante que, al entrar en la pequeña sala, el espacio pareció encogerse.

El corazón de Susana empezó a latir desbocado. ¿Cómo podía existir un hombre tan guapo y perfecto en este mundo?

Valeria también quedó impresionada por el porte de Fabián, pero no dio su brazo a torcer.

—Es de noche y estamos en medio del campo. ¿De dónde vamos a sacar un experto? Además, tenemos prisa por volver, ¡no tenemos tiempo para tus tonterías!

Rodrigo tampoco quería seguir con la apuesta; lo más probable es que perdieran.

—Sí, ya es muy tarde. ¿Por qué no mejor nos vamos?

Almendra sonrió fríamente.

Capítulo 146 1

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