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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 187

—¿Solo un riñón?

—¿No me afectará en nada?

Susana soltó una risa amarga.

No podía creer que su propia madre pensara de esa manera.

¡Era un riñón!

¡No era como donar sangre o médula ósea!

Sin un riñón, su cuerpo ya no estaría completo. Dejaría de ser una persona sana.

Podría enfermarse constantemente, incluso podría morir.

¿Cómo podían decirlo con tanta ligereza?

¿Acaso el hijo era una persona y la hija no?

Y ella que pensaba que la adoraban. La trajeron de vuelta, le dieron una tarjeta con millones, bolsas de marca, ropa, joyas, maquillaje… la hicieron sentir la mujer más feliz del mundo.

Se esforzó por ser la hija perfecta, por encajar en la familia. Incluso cuando Almendra los atacaba, ella se interpuso para defenderlos, ¡dispuesta a que le arruinaran la cara con tal de proteger su honor!

¿Y ellos?

¡Solo querían su riñón!

Era para reírse.

Seguro que Almendra se estaba regodeando en ese momento.

¡Pensando que era una completa idiota!

Valeria seguía explicándole, ya perdiendo la paciencia.

Al fin y al cabo, era solo un riñón, no los dos. Como madre, sentía que había sido muy considerada.

Susana sintió que entendía.

Seguramente, cuando Braulio tuvo el accidente y estuvo al borde de la muerte, le pidieron a Almendra que donara un riñón. Al hacer las pruebas, descubrieron que no era su hija biológica. Y para salvar a su hijo, fue que la buscaron a ella desesperadamente.

Ahora entendía por qué, al principio, cada vez que veía a Almendra, ella solo la miraba en silencio.

¡Porque Almendra sabía que la habían traído de vuelta solo para salvar a Braulio!

La pregunta de Susana dejó a Valeria sin palabras.

Al fin y al cabo, era cierto. La buscaron, principalmente, para salvar a su hijo.

—Susana, sea como sea, en cuanto supimos que Almendra no era nuestra hija, lo primero que pensamos fue: ¿dónde está nuestra verdadera hija? Nos hizo muy felices encontrarte. No solo por Braulio, sino porque tú eres nuestra sangre.

Al ver que Susana seguía impasible, con una expresión de rechazo total, Valeria lloró con más fuerza.

—Susana, sé que te lo dije de golpe y no puedes aceptarlo, pero Braulio es tu hermano. ¿No dijiste que lo cuidarías?

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