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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 189

Susana se detuvo, una sonrisa burlona se dibujó en su rostro, y sin voltear, siguió su camino hacia la habitación.

Tantas palabras falsas… ¿y todo para qué? Para que le diera su riñón a Braulio.

Al verla irse, el rostro de Valeria se ensombreció de ira.

Solo le estaba pidiendo un riñón, no que se muriera. ¿Para qué tanto drama?

¡Ja!

Todo era culpa de esa maldita de Almendra. ¡Estaba segura de que lo había hecho a propósito!

Sin pensarlo dos veces, le pidió el celular a una de las empleadas de la casa y le envió un mensaje a Almendra.

`[¡Almendra! ¡Lo hiciste a propósito! ¿Sabías perfectamente que aún no le habíamos dicho a Susana lo del riñón y aun así se lo soltaste? ¡Te advierto, si por tu culpa ella se niega y se retrasa la cirugía de Braulio, no te la vas a acabar!]`

Valeria necesitaba desahogarse, y Almendra era el blanco perfecto.

Pero Almendra no se dejó intimidar.

Respondió al instante: `[Ustedes sabían que Braulio necesitaba la cirugía de inmediato y no le dijeron nada. Los que retrasaron todo fueron ustedes. Deberían agradecerme por haberlo dicho. De nada.]`

Valeria sintió que iba a explotar. Bloqueó el número y borró el mensaje.

¡Daba igual! ¡Susana tenía que donar!

¡No iba a permitir que su hijo se muriera!

***

Almendra dejó el celular y se puso a revisar los perfiles de los candidatos que Uriel le había llevado.

Textil Velox S.A. necesitaba sangre nueva. Para los puestos de director y gerencia se requería experiencia, pero para los demás, aceptaban recién egresados de licenciatura, universidad o carreras técnicas.

Aunque apenas salían de la escuela y no tenían mucha experiencia laboral, los jóvenes tenían ideas frescas. En el mundo del diseño, se necesitaba gente con imaginación y talento, como Cintia.

Tenía el pecho abierto y Tobías, como cirujano principal, estaba en medio de la sutura vascular.

Aunque no sabía por qué la herida se había abierto, no era momento para preguntas.

—Concéntrate. Calma tu mente —le ordenó Almendra.

—Sí, maestra.

—El vaso sanguíneo del señor Yago es estrecho. Usa la sutura de polipropileno más fina y alinea los bordes con cuidado para asegurar una sutura precisa y continua.

La voz clara y serena de Almendra resonó en el tenso quirófano como una brisa fresca, aliviando la ansiedad de todos los presentes.

Con la guía de Almendra, Tobías, que ya había presenciado toda la cirugía anterior, encontró su centro. Cada movimiento, cada detalle de la operación que Almendra había realizado, apareció vívidamente en su mente.

Al ver que Tobías recuperaba la calma y la confianza, Almendra continuó.

—Controla la fuerza y la velocidad de la aguja. Usa la técnica de sutura continua con nudo para no dañar el vaso ni provocar más sangrado.

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