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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 245

Ignacio pensó que Almendra ya se había asustado, pero no se esperaba que, con un giro inesperado, ¡lo insultara diciendo que tenía la cabeza llena de agua!

—¡Tú!

—¿Yo qué? Le recuerdo que estamos siendo grabados. Le aconsejo que cuide su comportamiento y sus palabras.

Frente a un Ignacio furioso, Almendra no mostró ni una pizca de miedo. Sus ojos, como cristales, estaban desprovistos de calidez y emitían una intimidante sensación de poder.

—¡Ja! —dijo Ignacio—. Niña, la cámara es de nuestra comisaría. Si quiero que esté encendida, está encendida. Si quiero que esté apagada, se apaga. Solo hace falta que yo lo diga, ¿entiendes? —resopló fríamente, mirando a Almendra con saña.

Su paciencia estaba a punto de agotarse. Si Almendra seguía sin entender la situación, que no lo culpara por ser rudo con ella.

Almendra arqueó una ceja y una sonrisa juguetona se dibujó en sus labios carmesí.

—¿Quiere decir que su palabra está por encima de la ley?

Ignacio resopló.

—Aquí, puedes darlo por hecho. Así que, niña, déjate de rodeos y firma esos papeles de una vez. Será lo mejor para todos.

Todavía esperaba entregarle un buen informe al subdirector Salguero.

Pero Almendra, como si quisiera provocarlo a propósito, dijo:

—Usted no es digno de interrogarme. Llame a su director.

Ignacio no pudo evitar reírse, indignado.

—¿Tú? ¿Crees que nuestro director va a interrogarte personalmente?

—Sí, ¿por qué no? ¿Acaso el director no trabaja?

—¡Tú no mereces ver a nuestro director! ¡No quieras las cosas por las malas! ¡Firma ya! —exclamó Ignacio, enfurecido, golpeando la mesa con la mano. Nunca había visto a una niña tan difícil de tratar.

—¿Quién es su superior?

—¡A ver, cabrona! ¿Quién interroga a quién aquí? —Ignacio, harto, se levantó de su asiento, tomó el bastón policial que estaba a un lado y se acercó amenazadoramente a Almendra, como si fuera a golpearla si no firmaba.

—¿Qué? ¿Quiere sacarme la confesión a la mala? —lo retó Almendra con una mirada burlona.

Lo que más le molestaba a Ignacio era esa actitud de Almendra, como si tuviera todo bajo control.

¡Esto era una mancha para todos los agentes que servían al pueblo!

—¡Inmediatamente, ahora mismo, vayan al Sector 5!

El director del Sector 1, Mario, dio la orden personalmente.

—¡Sí, director! —asintió Kevin.

Debido al caso de la familia de Néstor de Textil Velox S.A., ya estaban investigando en secreto al Sector 5. Pero nunca imaginaron que el Sector 5 fuera tan inhumano y despiadado.

¡Usaban el lema de servir al pueblo mientras cometían actos que perjudicaban a la gente!

—Este asunto tiene un impacto enorme. Informen de inmediato a los superiores.

Justo cuando Mario terminó de hablar, sonó el celular en su bolsillo. Lo sacó, y su expresión se tornó seria de inmediato al contestar la llamada.

Antes de que pudiera decir algo, una voz severa y furiosa llegó desde el otro lado:

—¡En toda la ciudad se está transmitiendo la grabación de vigilancia del Sector 5, donde abusan de su poder y amenazan a los ciudadanos durante un interrogatorio! ¡Lleva a tu gente y rodea el Sector 5 ahora mismo!

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