El viejo profesor sonrió amablemente.
—La señorita Almendra es la alumna con el puntaje perfecto de este año y también el primer lugar a nivel nacional. ¡Todos hemos venido a buscarla a ella! Lo que no sabemos es si de verdad vive aquí.
A medida que hablaba, el profesor se ponía más ansioso. Si la alumna no vivía aquí, ¿significaba que alguien los había engañado para desviarlos?
La mente de Betina se quedó en blanco, como si un rayo la hubiera partido en dos.
«¿El puntaje perfecto? ¿Almendra sacó el puntaje perfecto? ¡¿Cómo es posible?!»
Almendra era una estudiante mediocre. Durante sus tres años de preparatoria, sus calificaciones siempre habían estado por los suelos. Además, tenía fama de peleonera en la escuela y su reputación era pésima. ¿Cómo alguien así podía sacar una calificación perfecta?
—Profesor, ¿está seguro de que no hay un error? —preguntó, mirando al profesor con incredulidad, su voz temblaba ligeramente.
El profesor notó su extraña expresión y, al recordar su calificación y su comportamiento de antes, supuso que había habido un malentendido.
—Señorita Betina, su calificación es excelente, pero este año solo hubo una alumna con el puntaje perfecto en todo el país, y es la señorita Almendra.
Betina sintió que las piernas le flaqueaban y dio un paso hacia atrás.
Simón y Frida, por su parte, estaban tan sorprendidos que no podían articular palabra.
«¿Qué? ¿Alme sacó la calificación perfecta? ¿La única en todo el país?»
—Cielo santo, esposo, ¿escuché bien? ¿Alme de verdad sacó el puntaje perfecto? —exclamó Frida.
Ayer, cuando Almendra y Betina hicieron su apuesta, lo tomaron como un simple juego entre hermanas. ¿Quién iba a imaginar que su querida hija realmente lo lograría?
Al oír a Frida mencionar a Alme, los ojos del viejo profesor se iluminaron.
—Señora Reyes, ¿está diciendo que la señorita Almendra sí está aquí?



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