[¡Dios mío, Betina, qué increíble! ¡Sabía que serías la número uno!]
[¡Sí, Betina es la mejor! ¡Nos tienes que invitar a celebrar en grande!]
[¡Qué bárbara! ¡El puntaje más alto! ¡No puedo creer que estuve en la misma clase que la número uno!]
[¡Wow! ¿Eso significa que nuestra clase saldrá en las noticias?]
Uno por uno, todos en el grupo comenzaron a etiquetar a Betina para felicitarla.
Betina apagó la pantalla del celular, apretando los puños con fuerza. «¡Qué inoportuna la maestra!», pensó. Ya se sentía suficientemente humillada, y ahora toda su clase sabía que en su casa estaba la alumna con el puntaje más alto. ¡La iba a matar de coraje!
Almendra, observando la sinceridad y el entusiasmo de todos, se levantó lentamente.
Fue entonces cuando los presentes se dieron cuenta de que la alumna estrella no solo era hermosa e inteligente, sino que también tenía una estatura y proporciones perfectas, y un aura fría e inigualable.
—Señorita Almendra, somos de El Teatro del Sol y la Sombra. ¿No le gustaría considerar nuestra escuela? Con su talento, ¡seguro que alcanzaría la fama!
El reclutador de la escuela de artes la miraba con los ojos brillantes. Era hermosa, simplemente hermosa. Cada parte de ella, de la cabeza a los pies, era impecable. Con esa belleza y ese temperamento, si entraba en el mundo del espectáculo, sin duda se convertiría en una estrella mundial de éxito duradero.
—Lo siento, pero me interesa más la escuela de medicina —respondió Almendra, con un tono de disculpa.
Todos se quedaron atónitos.
«¿La Universidad Médica La Concordia? ¿La alumna con el puntaje perfecto quiere ir a la Universidad Médica La Concordia?»
La Universidad Médica La Concordia era una universidad pública de referencia, especializada en medicina tradicional y medicina integrativa, adscrita a la secretaría de educación y salud, con reconocimiento del consejo nacional de ciencia y tecnología y liderazgo en redes académicas de escuelas de medicina.
La escuela no era mala, pero su puntuación de admisión más alta históricamente era de 690, un poco por debajo de la Universidad Central de Valparaíso y la Universidad La Concordia. Si Almendra quería estudiar medicina, sus perspectivas podrían ser mejores en cualquiera de esas dos. Incluso podría elegir otras facultades de medicina. ¿Por qué, de todas las opciones, elegiría esa reliquia que apenas podía seguir el ritmo de los tiempos modernos?
«¿Qué tiene de bueno la medicina tradicional? ¿Por qué atrae tanto a la alumna con el puntaje perfecto?»

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