Valentina se apresuró a explicar:
—Es que hace unos días subió un video preparando un medicamento. Anoche, de repente, un montón de trolls empezaron a atacarla en los comentarios, diciendo que sus remedios son un fraude, que ellos son víctimas y no sé qué tanto más. El señor Fabián se la ha pasado peleando con ellos desde la mañana. ¡Ya hasta es tendencia!
Valentina se acababa de dar cuenta esa mañana al despertar, y estaba furiosa.
El señor Fabián, como buen fan, estaba acabando con los haters.
Almendra entrecerró los ojos.
—Voy a checar.
Almendra entró a su cuenta y vio que su video más reciente, el que había publicado la noche que fue a Atlamaya para llevarle la Muira Puama Real a su abuela, ya tenía más de un millón de “me gusta”. La sección de comentarios tenía más de 300,000, y más de la mitad de los comentarios recientes eran de haters.
[El Resurgido]: ¡Esta es una estafadora! ¿Y disque preparando medicamentos? ¿Cree que por ponerse un nombre con “doctora” y grabar un par de videos ya es una eminencia? ¡Solo está engañando a la gente para ganar seguidores y sacarles dinero!
[Fantasma]: ¡Puedo dar fe de que es una estafadora! Decía que sus parches eran milagrosos, pero después de usar uno, se me pudrió la piel. Tengo fotos como prueba. ¡No le crean nada! [Adjunto: imagen.jpg]
[El Ejecutor]: Los influencers de ahora hacen lo que sea por seguidores, se la pasan ganando dinero sucio. Hay que tener mucho cuidado y no dejarse engañar. Esta es una experta en fraudes, por algo tiene decenas de millones de seguidores. Por eso mismo, cuiden sus carteras.
[Sr. Fabián @El Resurgido: Eres una cucaracha que se arrastra en la oscuridad. Ya te tengo ubicado. Tienes dos horas para disculparte con la doctora Alma, o si no…]
Ese estilo de dejar las frases a medias era desesperante. Los internautas no tardaron en etiquetar al Sr. Fabián: [¿O si no qué, Sr. Fabián? ¿Podría terminar la frase? ¡Siento como si me estuviera comiendo un elote y se me quedara la mitad atorada en la garganta! ¡Qué angustia!]
[Sr. Fabián @Fantasma: ¿Por qué no se te pudrieron también el corazón, el hígado, el bazo y los riñones? ¡Basura! Ya te denuncié.]
[Sr. Fabián @El Ejecutor: El único experto en fraudes aquí eres tú. Seguro que en lugar de ojos tienes agujeros, porque no ves nada. Ya te tengo ubicado.]
Había muchísimos comentarios similares, tantos que Almendra no podía contarlos. Pero Fabián, un hombre tan ocupado, tenía la paciencia de responder uno por uno, y cada respuesta era una joya. Además, siempre terminaba con un “Ya te denuncié” o “Ya te tengo ubicado”.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada