Si el objetivo los denunciaba y la policía venía a investigar la empresa, estarían acabados.
Guido no se esperaba que los descubrieran tan pronto.
—Como sea, ya cumplimos con la tarea. Logramos que el tema de que la doctora Alma engaña a la gente para ganar seguidores se hiciera tendencia. Ahora mismo, ve al grupo de los trolls, diles que paren, págales y deshazte de todas esas cuentas. Así, aunque venga la policía, no podrán rastrearnos.
Boris lo pensó y concluyó que, por ahora, era la única opción. Era mejor perder un lote de cuentas que la empresa entera.
—De acuerdo, voy a encargarme de eso.
Justo en ese momento, Almendra envió otro mensaje:
[¿Quién los contrató?]
Guido lo vio y dijo:
—No le respondas.
Boris asintió y se fue a toda prisa a dar las instrucciones.
Guido sacó su celular y marcó un número. Al poco tiempo, una voz joven de mujer contestó al otro lado.
—Buen trabajo. Ahora háganlo más creíble. ¡Quiero que su reputación quede por los suelos!
Guido soltó una risa forzada.
—Señorita, nuestra tarea ha concluido. La doctora Alma ya ha sido completamente desprestigiada. En lo que sigue, preferimos no involucrarnos más.
La mujer al otro lado estalló en furia.
—¿Tarea concluida? ¿Estás bromeando? ¡Ahora mismo es tendencia! Sí, hay muchos haters, ¡pero sus fans también son un montón y la están defendiendo! ¡Y ustedes! ¡Dejaron que descubrieran su empresa! Ahora todo el mundo sabe que alguien la está atacando a propósito. Si esto sigue así, no solo no quedará en la ruina, ¡sino que ganará más seguidores!
¡Ella había pagado para arruinar la reputación de Almendra, no para conseguirle más fans!
Justo después de colgar, recibió otro mensaje en su celular de la doctora Alma.
[doctora Alma: ¿Quieres que tu empresa quiebre? ¿Quedarte en la calle? ¿Sin un solo centavo?]
Al ver esto, Guido se masajeó la frente y no tuvo más remedio que responder:
[Jefa, lo sentimos, no debimos meternos con usted, pero solo cumplíamos órdenes. En este negocio hay reglas. No le puedo decir quién nos contrató para atacarla, pero le puedo dar una pista: la IP de esa persona está en La Concordia. Somos simples trabajadores con una pequeña empresa, no vale la pena que se tome tantas molestias. Vamos a reflexionar y a ser mejores personas. ¡Por favor, déjenos en paz!]
Guido era un tipo astuto. Al dedicarse a un negocio ilegal, si tenía la mala suerte de toparse con alguien fuerte, se apresuraba a bajar la cabeza y pedir clemencia. Si la otra persona era débil y fácil de intimidar, la historia era diferente.
Sabía que esta vez se había metido con la persona equivocada. Lo pensó un momento y directamente eliminó su cuenta.
Más vale prevenir que lamentar.
Almendra vio cómo el perfil de su interlocutor se volvía gris y sonrió con frialdad. ¡Qué rápido había huido!

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