«¿De verdad cree que puede escapar así como si nada?»
¡Aquel que se atreviera a meterse con ella y salir ileso todavía no había nacido!
Internet deja un rastro. Las supuestas críticas de esos haters no eran más que insultos sin lógica, distorsiones de la realidad, flechas lanzadas desde la oscuridad.
¿A cuántas personas inocentes habían herido con sus calumnias y difamaciones sin fundamento?
¿Realmente creían que estar detrás de una pantalla los hacía intocables?
Lástima que se habían topado con ella.
Abrió la aplicación de la “A” negra, encontró su chat con Tornado y le envió el historial de su conversación con Tecnologías Nova.
[¡Investiga a esta empresa a fondo! Entrega todas las pruebas de sus crímenes a la policía.]
Tornado recibió la orden de su jefa y, emocionado, respondió al instante:
[Entendido, jefa. Acabar con esa empresita es cuestión de minutos.]
Guido y Boris nunca imaginaron que, por haberse metido con la persona equivocada, no solo terminarían en la ruina, sino que también acabarían tras las rejas.
***
Fabián notó que los haters de repente se habían quedado callados. Era como si se hubieran muerto. Podías insultarlos diez veces y ni siquiera respondían.
El tema de “doctora Alma es atacada” y “Sr. Fabián se enfrenta a los haters” volvió a ser tendencia, lo que les dio a ambos un nuevo impulso de popularidad y decenas de miles de seguidores más.
Sacó su celular y llamó directamente a Almendra.
Almendra contestó y dijo en tono de broma:
—¿Estás muy desocupado?
Que Fabián tuviera tanto tiempo libre le hacía sospechar seriamente que el Grupo Ortega no tenía mucho trabajo y estaba al borde de la quiebra.
—No estoy tan ocupado. Martín se encarga de todo.
Martín, que estaba tan ocupado que no tenía tiempo ni para ir al baño, solo podía llorar en silencio.
Desde que su jefe tenía novia, sentía que estaba ocupado cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo, a punto de despegar.
—Si tienes trabajo, atiéndelo primero. No te preocupes por los haters de internet, yo tengo mis propios métodos para encargarme de ellos.
—Sí, sé que puedes resolverlo, pero es que me da mucho coraje ver las tonterías que dicen. No voy a permitir que nadie te difame.
Almendra reflexionó:
—La empresa de trolls dijo que la IP de la persona está en La Concordia.
Si lograba infiltrarse en el sistema de Tecnologías Nova, podría obtener el historial de chat exacto. Pero había olvidado cargar su celular la noche anterior y ahora solo le quedaba un 2% de batería. Tendría que esperar a conseguir un cargador para empezar, o la operación podría interrumpirse y sería un desperdicio de esfuerzo.
—¿La Concordia? —la voz de Fabián se volvió gélida.
—Maestra.
De repente, la voz de Tobías sonó detrás de ella. Almendra se dio la vuelta y le sonrió.
—¿Ya terminaste la revisión?
Tobías asintió.
—Sí. Maestra… ¿no está ocupada hoy?
—No mucho.
—Entonces… ¿podríamos almorzar juntos? —preguntó Tobías, después de dudar un buen rato, finalmente reuniendo el valor.

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