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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 378

Helena, de pie a un lado, no pudo evitar rodar los ojos al escuchar a Betina y Liliana.

«Miren nomás qué descaro», pensó. «Se mueren de miedo de que la señorita Almendra también estudie con el maestro Kino». Con la inteligencia de la señorita Almendra, si quisiera aprender piano, seguro que superaría a la señorita Betina.

Empezó a estudiar piano a los tres años, ha estudiado durante quince y siempre con los mejores maestros. ¡Hasta un tonto ya habría aprendido algo! ¿De qué se sentía tan orgullosa? ¿Qué tanto presumía?

Almendra no tenía ganas de perder el tiempo discutiendo con Liliana y Betina; tenía que tomar un avión en un rato.

Sin embargo, al observarlas ahora, le pareció que había un ligero parecido en sus rasgos.

—Papá, mamá, ¿no han notado que Liliana y Betina se parecen un poco?

La repentina pregunta de Almendra casi le provoca un infarto a Liliana.

—¡Ay, señorita Almendra, qué bromista es usted!

Betina también pensó que Almendra estaba diciendo tonterías. ¿Ella y Liliana parecidas? ¿Acaso no veía bien?

Simón y Frida, sin embargo, se tomaron en serio la observación de Almendra y se pusieron a examinar a ambas. Liliana, pálida del susto, se cubrió el rostro con la mano, fingiendo acomodarse el cabello.

—Este… todavía falta la sopa en la cocina, voy a ver qué pasa.

Simón se rio y miró a Almendra.

—No se parecen en nada.

La sonrisa en los labios de Almendra se hizo más profunda.

—Solo estaba jugando con ella.

Cuando finalmente trajeron la sopa, Liliana no volvió a aparecer.

Almendra dejó los cubiertos y se limpió los labios con la servilleta.

—Ya terminé.

—Alme, has estado de viaje por tres días. Descansa bien esta noche.

—Tengo un vuelo a Francia a las 10.

El anuncio de Almendra dejó a todos atónitos.

—¿Por qué a Francia otra vez? —preguntó Simón, siendo el primero en reaccionar.

—Así es, Alme. ¿Por qué tanta prisa? ¿No te quedas a descansar ni una noche? —Frida también la miró con preocupación.

—Hermana, he oído que en los concursos internacionales de moda solo participan los mejores. ¿De verdad crees que la gente de Textil Velox S.A. puede ganar algo?

Para Betina, Textil Velox S.A. era una empresa de pacotilla. Bajo la dirección del matrimonio Néstor, había tenido pérdidas año tras año, sus ventas eran pésimas y los diseños que sacaban eran horribles. No solo no se los pondría, sino que le daba asco hasta mirarlos.

¿Y con ese nivel de diseñadores se atrevían a ir a un concurso internacional en el extranjero?

¿No era ridículo?

Frida sonrió.

—Lo importante es participar. He oído que la fundadora de CASA ALMA a veces es jurado. Poder recibir un consejo de la maestra Alma ya sería una gran ganancia.

Simón asintió.

—Así es. Dicen que los que recibieron consejos de la maestra Alma en concursos anteriores lograron grandes avances y éxitos en sus carreras de diseño.

Betina sonrió con malicia.

—Entonces, ¿por qué no compites tú, hermana? Si la maestra Alma te diera un par de consejos, seguro que podrías mejorar tu nivel de diseño.

Para Betina, Almendra no sabía ni un comino de diseño de modas. Si iba tan seguido a trabajar a Textil Velox S.A. era solo para dárselas de importante y presumir de un poder que no tenía.

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