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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 398

¿Qué era lo que estaba viendo?

¿Su señorita Almendra estaba sentada en el lugar de la maestra Alma?

Seguro estaba soñando, ¿verdad?

Dolores, Rafael y los demás estaban igual de impactados.

Después de confirmar varias veces que se trataba de Almendra y de ver la placa con su nombre frente a ella, se quedaron sin palabras.

¡Por Dios!

¿Cómo era posible?

¿Acaso la maestra Alma, a quien tanto admiraban y seguían, era en realidad su señorita Almendra?

De repente, Dolores entendió por qué Almendra, a pesar de su corta edad, podía ser la presidenta de Textil Velox y haber levantado una empresa que estaba al borde del fracaso. ¡Resulta que era una genio superdotada que ocultaba su verdadera identidad!

Con razón el nivel del departamento de diseño había mejorado exponencialmente después de solo dos sesiones de capacitación con la señorita Almendra.

¡Resulta que era la fundadora de CASA ALMA, la mismísima maestra Alma!

—¡No manches!

A Rafael se le escapó la expresión más típica de Nueva Córdoba de la pura impresión.

—¡Nuestra señorita Almendra es la maestra Alma! ¡Dios mío! ¡Esto es increíble! ¡No puedo con esto!

Ya le parecía impresionante que la señorita Almendra pudiera dirigir una empresa tan joven y hacerlo tan bien, ¡pero resulta que lo más increíble estaba por venir!

¡No era una persona normal, era una diosa!

¡La consentida de Dios!

Catalina y Belén estaban igual de conmocionadas.

¡Sentían que el mundo se les venía encima!

¿La directora Reyes sentada en el lugar de la maestra Alma?

Belén no podía creer lo que veía. Se acercó discretamente a Catalina y le susurró: —Catalina, ¿esa no es la directora Reyes de Textil Velox? ¿Qué hace sentada en el lugar de la maestra Alma?

Ahora, todo dependía de a quién le dieran su valioso voto los 11 jueces profesionales para alterar el orden de la clasificación.

Cristian estaba en el puesto número 1, así que el presentador lo llamó por su nombre.

—A continuación, le pedimos a nuestro juez número 1, el señor Reyes, que emita su valioso voto.

El orden de votación era del 1 al 11. Almendra siempre era la última, ya que su nivel de experiencia era tan alto que, para evitar que los demás jueces se dejaran influir por su decisión y para garantizar la imparcialidad del concurso, siempre se le dejaba la votación final.

Almendra estaba muy satisfecha con el desempeño de Cintia y los demás.

Especialmente con Cintia y Dolores, que habían logrado destacar entre tantos genios del diseño. Era realmente admirable.

Mientras seguía evaluando mentalmente las obras, escuchó al presentador anunciar al juez número 1 como el «señor Reyes».

«¿También se apellida Reyes?», pensó. «Qué coincidencia».

Cuando llegó a la mesa del jurado, no se había fijado en los nombres de los demás, pues sabía que su asiento siempre era el último.

Intentó estirar el cuello para ver quién era ese señor Reyes, pero había demasiada gente en medio y no logró verlo con claridad.

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