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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 488

Fabián no le quitaba la vista de encima a cada gesto de Almendra. ¡Ese banquete visual y auditivo había sido una cosa de otro mundo!

Aunque él no tocaba mal el piano, para llegarle a los talones a Almendra le faltaban como diez años de práctica.

O sea, ¿qué tan perfecta podía ser su Alme?

Lucía seguía mirando a Almendra con admiración y una sonrisa de orgullo maternal.

La Maestra de la Melodía era la Maestra de la Melodía, nunca decepcionaba.

Fue demasiado espectacular.

Con la misma partitura, lo que tocó Betina parecía de principiante, ¡pero lo de Almendra era nivel dios!

Como cuando dos personas usan la misma ropa: a una se le ve equis, pero la otra se la pone y deja a todos con el ojo cuadrado.

—¡Ay, Dios mío! ¡Alme es increíble, estuvo genial! —Frida no pudo evitar gritar como fanática.

Hasta ese momento, el público reaccionó como despertando de un trance. No se supo quién empezó, pero los aplausos estallaron como nunca antes, una locura total.

Oleada tras oleada, la gente vitoreaba a Almendra con frenesí.

Betina estaba completamente pasmada.

Liliana también se quedó de a seis.

¿Cómo era posible?

Almendra, la rancherita que venía del pueblo, ¿sabía tocar el piano?

¿Y además tocaba así de bien?

Betina se sentía como un payaso; tenía el cuerpo tan rígido que no lo sentía suyo.

Hasta pensó que estaba soñando.

Esto no podía ser real, ¿verdad?

¿Su arte supremo, del que tanto se enorgullecía, acababa de ser aplastado por Almendra?

Almendra se levantó con una sonrisa leve, sin inmutarse por la gloria, y bajó del escenario.

Miró a Betina, que estaba en shock.

—¿No se supone que me tienes que servir el té y llamarme Gran Maestra? —dijo alzando una ceja.

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