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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 493

—Señor Cristian, señorita Betina, entonces platiquen, yo... yo me salgo.

Liliana se fue y la puerta se cerró.

Cristian caminó directo hacia el interior de la habitación.

Los regalos que le había dado a Betina seguían amontonados en un rincón; al parecer, ni siquiera los había abierto.

La cama y los alrededores estaban hechos un desastre; claramente obra de Betina.

Betina apenas se dio cuenta de que se le había olvidado arreglar el cuarto.

—¿Andas de malas?

Cristian volteó a verla.

Betina, sintiéndose culpable, mintió:

—Yo... no.

Cristian suspiró con resignación:

—Hoy ganaste el campeonato internacional, ¿por qué sigues sin estar contenta?

Al escuchar esto, Betina sintió aún más ganas de llorar; ¡sentía que su hermano lo hacía a propósito para picarle la herida y avergonzarla!

Al ver que las lágrimas volvían a rodar por las mejillas de Betina sin control, Cristian lo dijo por ella:

—Es porque perdiste la apuesta.

Betina apretó los puños, sentía una opresión en el pecho que la asfixiaba.

Perder la apuesta no era lo importante, ¡lo importante era que había sido contra Almendra!

—¿Qué quieres decirme, hermano? ¿Que soy inferior a mi hermana? ¿Que debo ser obediente y no hacer enojar a mi hermana?

Betina ya no tenía esperanzas de que a Cristian o a los demás les importaran sus sentimientos.

El corazón de ellos ahora estaba completamente con Almendra, ¿a quién le importaba cómo se sentía ella?

Hoy en el evento, cuando Almendra la puso en esa situación tan difícil, ¿quién de ellos salió a decir una palabra en su defensa?

Solo Liliana... y aquel muchacho, Mateo.

¡Una empleada y un extraño valían más que ellos!

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