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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 50

—Primero tengo que verlo —respondió Almendra con voz neutra.

Mauricio estaba a punto de preguntar algo más cuando su celular sonó. Era el señor Esteban.

—¡Mocoso! ¿Fuiste a recoger a Alme y todavía no llegas?

Mauricio rio.

—Abuelo, ya estamos en la entrada. En un momento subimos.

Al señor Esteban se le iluminó el rostro.

—¡Bien, bien, bien! ¡Tráela rápido, que ya no aguanto la espera!

—Entendido.

Tras colgar, el señor Esteban miró radiante a Fabián, que seguía en la cama jugueteando con su celular. Le dio un golpe al suelo con su bastón.

—¡Fabián! Tienes mal la vista, ¿qué tanto haces con ese celular? Alme ya casi llega. Te lo advierto, más te vale que te comportes. ¿Sabes lo guapa y talentosa que es?

Al escuchar a su abuelo, Fabián finalmente dejó el celular y lo miró.

—Ya enviaste a Lorenzo y a Mauricio. No voy a competir con ellos. Si la gente se entera de que el hermano mayor les está peleando una chica a sus hermanos menores, quedaría muy mal.

El señor Esteban bufó.

—¡No te pases de listo! El compromiso original era contigo. El que tus hermanos participen ahora ya reduce tus posibilidades de que te elija. ¿Crees que si no participas, ellos van a estar de acuerdo? ¡Pues no! Los tres tienen que participar, sin excepción. ¡A quien Alme elija, ese será! ¡Así es más justo!

Fabián, con una expresión de resignación, apartó las sábanas y se levantó de la cama.

El abuelo se alteró.

—¿A dónde vas?

—¿No voy a conocer a la señorita Almendra? —respondió Fabián—. Tengo que arreglarme un poco.

Capítulo 50 1

Capítulo 50 2

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