Almendra lo miró con fastidio. ¿Este niño rico de los Ortega no tenía nada mejor que hacer que organizar carreras?
—No tengo tiempo.
Dicho esto, aceleró y desapareció.
Tenía cosas que hacer esa noche.
—¡Oye, te vas así nomás! —gritó Mauricio, pero Almendra ya se había perdido de vista.
Él se quedó ahí, resentido.
—¡Otros me ruegan por correr conmigo y ni los pelo! ¿Y ella? ¿Simplemente me ignora?
***
Almendra condujo a toda velocidad hasta llegar a las afueras de Lomas de Santa Fe. Se detuvo a un lado de la carretera y marcó el número de Eva.
Eva contestó casi de inmediato, con voz emocionada.
—Mi reina, ¿ya te desocupaste? ¡Todavía no es de noche!
Habían quedado de verse a las ocho en el mercado negro. Supuestamente, esa noche se subastaría una hierba medicinal extremadamente rara que Almendra necesitaba: la Muira Puama Real. Tenía la capacidad de regenerar tendones y huesos, y sería perfecta para preparar un remedio para la enfermedad de la pierna de Pilar.
—Ajá —confirmó Almendra—. A partir de hoy, corta toda relación y negocio con el Grupo Farías.
Eva, al escucharla, se emocionó aún más.
—¡Mi Alme! ¡Por fin abriste los ojos! Ese par de tontos del Grupo Farías de verdad se creen unos genios de los negocios. Si no fuera porque tú les has estado consiguiendo recursos y limpiando sus desastres todos estos años, ¡el Grupo Farías ya habría desaparecido del mapa comercial!
La mirada de Almendra era fría.
No quería hablar de todo lo que había hecho por la familia Farías en el pasado. Pero a partir de hoy, el destino del Grupo Farías, ya fuera para bien o para mal, no tenía absolutamente nada que ver con ella.
***
Mientras tanto, Fabián se reunía con su buen amigo Xavier.
Xavier era el prototipo del ejecutivo exitoso: alto, con un metro ochenta y ocho de estatura, siempre impecable en su traje. Sus rasgos eran marcados y profundos, y todo en él irradiaba una energía de profesionalismo y determinación.
Se sintió muy halagado de que Fabián lo hubiera buscado.
—¿No se supone que sigues en el hospital?
Xavier se sentó frente a él y lo examinó con una mirada burlona. Ya se había enterado de que Fabián se había lesionado en un lugar perdido de la mano de Dios para escapar de una boda.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada